Cada uno en su sitio

VIGO

«IN VICUS» | O |

28 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

ME METÍ en el taxi en un momento en que la oscuridad envolvía todo, el frío era intenso y el tráfico poco fluido. El trayecto al aeropuerto se hizo largo, como siempre, a causa del atasco habitual en la Avenida de Madrid. Para evitar la somnolencia y hacer más agradable el recorrido entablé una conversación con el conductor. Inevitablemente, la charla derivó al tema recurrente de las dos últimas semanas: el caos político en el Ayuntamiento de Vigo. Me confesó el taxista que, desencantado y decepcionado con todos los partidos políticos, había votado al Partido Socialista porque, a su cabeza, se presentaba el independiente Mariño. Le había votado porque confiaba en que, al ser juez, haría cumplir las leyes y no se dejaría manipular por los intereses especuladores y, sobre todo, porque, habiendo ejercido una profesión de prestigio no necesitaba la «notoriedad» de la alcaldía para demostrar quien era. Podía estar o no de acuerdo con él, pero su opinión estaba bien argumentada así que, por mí, nada que objetar. No discrepamos al comentar que, lo que sucede en la Corporación Municipal de Vigo no es sino el resultado del clientelismo político que contamina a nuestra ciudad. Los vigueses no sólo nos sentimos defraudados ante la muestra de mal perder y egoísmo personal del Señor Castrillo quien, en lugar de velar por el interés de la ciudad se resiste a ejercer un papel de segundón, sino que hemos sido estafados por el fracaso de un pacto político que arrebató la alcaldía a la lista más votada, la hayamos apoyado o no. Resulta lamentable que, como consecuencia de lo anterior, el Señor Mariño tenga que aferrarse al tablón del apoyo popular para no ahogarse en las procelosas aguas de un acuerdo político que no satisface al BNG. Como cabía esperar, el Señor Soto, siempre ávido de protagonismo, no se ha resistido a aderezar esta «salsa» con su picante particular. Como demócratas aceptamos la posibilidad de un pacto para gobernar la ciudad pero, rechazamos «la pelea de patio de vecinos» que está teniendo lugar. Vigo necesita un gobierno. Por ello, en el ejercicio del poder que como ciudadanos tenemos y hemos delegado en ellos, les exigimos que se pongan de acuerdo o convoquen nuevas elecciones. Ya que ellos no saben, que nos dejen a nosotros poner a cada uno en su sitio.