CONTRAPUNTO
21 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.QUE CASTRILLO no ha sido capaz de asumir su nuevo papel es evidente. Que después de ser rey quiere, al menos, ser Príncipe, lo ha demostrado. Pero, enfrente, se ha encontrado con alguien no dispuesto a padecer las hieles que el ex-alcalde tragó por mantener su estatus y el papel institucional. Eso es algo que el portavoz del BNG en Vigo no soporta y ha hecho de ello cuestión personal por encima de las ideas y de sus votos. Ya en una ocasión observó a sus coaligados cortar una cabeza. Entonces funcionó. Está dispuesto a probar, aunque para ello tenga que pactar con su propio demonio ideológico. Si el PSOE cae en la trampa por mantener el teórico poder, será una nueva caida al vacío. Si el BNG apoya a un candidato de la derecha, tendrá que dar muchas explicaciones y no sólo en Vigo. A Corina, sólo le toca esperar.