La panificadora, un auténtico patrimonio para varias generaciones


Pese a su evidente estado de abandono, ha permanecido hasta nuestros días un emblema de los años del hambre y, por extensión, de la ciudad. Son muchas las voces que se han empeñado en salvar la panificadora, obra del arquitecto Manuel Gómez Román. La empresa la promovió Antonio Valcarce, se inauguró en 1924 y tras la Guerra Civil fue el primer «negocio del pan» en Vigo. Era el horno que tenía mayor cantidad de racionados inscritos y aca bó absorbiendo a muchos pequeños panaderos de barrio, que se convertían en accionistas de la compañía y hacían de repartidores. La Compañía Viguesa de Panificación tuvo, entre sus muchos clientes, estaban los contingentes militares del sur de Galicia y los prisioneros del Monasterio de Santa María de Oia. Por aquellos años, y pese a las habituales restricciones de harina, trabajaban en la panificadora unas doscientas personas.

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