La capital cultural es estos días una amalgama de arte, música, gastronomía y pequeños lugares de ensueño
11 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Ascender estos días desde el paseo fluvial de Oporto hasta los barrios altos de la segunda ciudad portuguesa es una hazaña muy notable: la municipalidad ha decidido levantar de cuajo las calles y las plazas, ha instalado excavadoras y enormes grúas por doquier y como si de un final del mundo repentino se tratara, saca a la luz todas las entrañas de la ciudad para introducirla en la modernidad. Son los centenares de obras públicas que se pagan en buena parte con créditos procedentes de la Unión Europea, concedidos y solicitados con motivo de la capitalidad cultural. Pero el viajero debe resolver ese percance con emoción y gozar de paso de un ramillete de destacas maravillas, indispensables en cualquier visita a Oporto: Torre de los Clérigos: orgullo de la grandeza de Oporto, es una torre de granito contruida en el siglo XVIII, que cuenta además con el campanario más alto de todo Portugal. Estación de Sao Bento: los trenes salen de allí sólo a través de un túnel; es una visión apocalíptica que se repite exactamente cada diez minutos. Cuenta en algunas de sus paredes con excelentes azulejos que representan las escenas de varios acontecimientos relacionados con la historia compartida de España y Portugal. Palacio de la Bolsa: se encuentra todavía en activo. Magnífico salón noble, cuyo estilo evoca las salas de la Alambra. Iglesia de San Francisco: Fundada en 1233 y reconstruida en el siglo XIV. 210 kilogramos de láminas de oro adheridas a paredes, retablos, imágenes y púlpitos. La programación cultural de la capitalidad de Oporto se centra en dos lugares de máximo interés para cualquier visitante: El Museo Serralves: fundación privada de gran prestigio, cuyo edificio es hoy el orgullo de la arquitectura moderna de la ciudad. El Coliseo: A la espera de que al final de año se inaugure la Casa de la Música, este recinto de corte provinciano es la principal sala de teatro y de conciertos de la ciudad. Gastronomía En Oporto se seca el mejor bacalao del mundo, y se le cocina con tanto arte y sabiduría que dicen sus habitantes poseer recetas suficientes para no tener que repetirlas durante un año. Se aconseja el bacallau espiritual. Se populariza estos días, con el fin de evitar la invasión de la hamburguesa americana, un viejo plato local llamado francesinha. Más información: www.porto2001.pt