Alá es grande en Vigo

VIGO

XURXO LOBATO

Medio millar de musulmanes residentes en la ciudad cumplen el ayuno del Ramadán y rezan en la mezquita de Príncipe Marroquíes, magrebíes, árabes, senegaleses y bosnios componen la comunidad de casi 700 musulmanes residentes en Vigo que celebran hasta el día 25 de diciembre el siempre duro mes de ayuno y abstinencia impuesto por el Ramadán. Hasta que entre la luna nueva, nada de comida ni de reacciones íntimas durante el día, nada de palabras mal sonantes ni gestos airados. Meditación, lectura de los textos sagrados y mucha oración en la mezquita de la calle del Príncipe -siempre mirando en dirección a la Meca-, son las normas de quienes cumplen rigurosamente la conmemoración de la revelación del Coran al profeta Mahoma.

16 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Las oraciones y rezos traspasan la puerta de la mezquita y se propagan como un rumor persistente por las galerías de la calle Príncipe, donde se encuentra el local de culto. Cada viernes, en torno a las seis de la tarde, la comunidad musulmana se da cita en el recinto sagrado. Durante las horas de rezo, hombres y mujeres se reunen separadamente para orar a Alá -la religión musulmana impide a hombres y mujeres rezar juntos-. Ellas entran a la mezquita descalzas y con la cabeza cubierta por un velo. Cuenta Ibrain, un miembro de la comunidad, que el Corán exige a la mujer discreción en el vestir, pero su doctrina nada tiene que ver con el riguroso envoltorio negro impuesto por los radicales islamistas. Los cerca de 700 inmigrantes musulmanes residentes en la ciudad cumplen hasta el próximo 25 de diciembre el tradicional Ramadán, que tiene como objetivo purificar el espíritu y el cuerpo a través del ayuno, la abstinencia sexual y las oraciones por el profeta Mahoma. Otro miembro de la comunidad, Abdul, explica que el Ramadan es variable, ya que se rige por el ciclo lunar. Por ejemplo, un día como ayer el ayuno comenzó a las seis menos cuarto de la madrugada, cuando sale el sol -fedjer, en su idioma-; y finalizó a las 18.17 horas, cuando el astro rey se oculta -magreb- en su lengua. Este minucioso calendario lo distribuye el Centro Islámico de Madrid a todas las regiones de España. Abdul confiesa ser practicante del Ramadán y afirma que no es demasiado duro «es cuestión de acostumbrarse». Cuenta que a los niños se les inicia en el Ramadán practicando el ayuno durante unos dos días, las niñas no lo pueden practicar hasta que no tienen la primera menstruación, aclara. También están eximidos de cumplir con estos preceptos los menores de 14 años, los enfermos mentales, las mujeres en los últimos meses de embarazo o en época de lactancia, ancianos, enfermos y los viajeros. Pero para la comunidad musulmana, el Ramadán no consiste sólo en ayunar de día, sino que la noche ha de estar dedicada a la oración. Los fieles islámicos que residen en la provincia cuentan con una mezquita en Vigo, una en Tui y otra en el municipio pontevedrés de Vilaboa, donde pueden orar y practicar los rezos que exige el Corán. Seguir a raja tabla el Ramadán es una cuestión personal «hay quien es creyente musulmán y no sigue el calendario» dice Abdul. El Ramadán toca a su fin tras treinta días de ayuno y abstinencia de todo tipo. Este año, el final se fija para el próximo 25 de diciembre. Como obliga la tradición, al día siguiente se celebra la Fiesta del Desayuno o Fiesta Pequeña.