Peke: «Tenía ganas de decir: 'he marcado en Riazor', pero cuatro goles...»

El balón del partido de Copa todavía no tiene un sitio fijo en su casa, eso sí, ocupará un lugar privilegiado


Excitada. Emocionada. Con la alegría todavía en el cuerpo, Ainize Barea, Peke, (Arrigorriaga, 1992) recuerda la «noche mágica» que vivió en Riazor, al marcar 4 goles en la Copa de la Reina ante el Valencia. Habla rápido, con el mismo nervio que derrama cada vez que encara portería. Eso sí, quiere mantener los pies en la tierra.

-Estreno oficial en Riazor, victoria contundente y éxito personal. ¿Ya se lo cree?

-Ha sido una noche mágica, de esas que voy a recordar toda la vida. Primer partido oficial de las chicas en Riazor, victoria por 7-2 y cuatro goles… ¡Qué más se puede pedir!

-¿Qué hizo cuando llegó a casa, se sentó y pensó en todo lo que le acababa de pasar?

-Vino una amiga a dormir a casa y le decía que no me lo creía. No soy consciente de lo que ha pasado. El móvil me echaba humo, por redes sociales lo mismo, y me preguntaba: ¿De verdad lo he hecho tan bien?, a nivel personal digo. Le preguntaba a mi amiga, que es deportivista, «¿y tú cómo lo has visto?». Ha sido increíble.

-¿Cómo calmó esa euforia?

-Llamé a mi familia, me felicitaron y ¡hasta me cantaron el cumpleaños feliz en euskera!. Intento que no se me suba a la cabeza. Al final ni somos tan buenas ni tan malas. Me gusta disfrutar del momento pero intento tener los pies en el suelo. Pienso en cuando no me ha ido tan bien, ahora estoy aquí pero al día siguiente estoy abajo. Aunque, obviamente, también me gusta disfrutarlo.

-¿Cómo fue lo de llevarse el balón?

-Terminó el partido y creo que fue mi compañera Iris la que me dijo: «te llevas el balón», y le dije: «¡cómo me lo voy a llevar!». Entonces miré hacia donde estaba Pablo Pereiro y le hice el gesto de «el balón para mí». Cuando entré en el vestuario, ya estaba allí. No sé si quería dármelo o no, pero yo se lo pedí.

-¿Ocupa ya un lugar privilegiado en su casa?

-Estoy viendo aún donde lo puedo poner. En algún sitio guay, con alguna foto detrás del partido. Ya encontraré un sitio.

-¿Ya se había llevado alguno?

-No. No es la primera vez que marcaba cuatro goles. Pero nunca había tenido la posibilidad de llevarme el balón a casa.

-Cuando marcó el 4-2 se dirigió al fondo de maratón inferior a chocarle la mano a alguien.

-A mi compañera Kika. Ella ha marcado gol en los últimos partidos, está bien de cara a gol. Siempre le digo: «Dame un poquito de tu calidad». Antes del partido me dijo «hoy vas a hacer un hat trick» y le digo «¿qué dices?, ¿estás flipada?». En el descanso, cuando ya había marcado dos goles, me dijo «Te espero en el tercero». Y por eso fui. Ella me anima mucho. Fui a darle las gracias.

«Tenía ganas de marcar en Riazor, pero por decir: ‘Yo he marcado aquí’. Pero no cuatro goles»

Se siente ya mitad gallega y mitad vasca. Peke no quiere ni oír hablar de cambio de aires. Acaba de renovar con el Deportivo Abanca. Esa tranquilidad de cara al futuro es también la que le ha dado ese chute de energía para seguir disfrutando de su pasión.

-Además de la buena temporada a nivel colectivo, a nivel individual está siendo un año redondo para usted.

-Es verdad que ahora estoy en una buena racha de cara al gol. Tenía ganas de marcar en Riazor, pero por la ilusión de decir luego «yo he marcado aquí». Pero cuatro goles no. Es que no tengo palabras.

-El premio le llega cuando acaba de renovar y rechazando por enésima vez al Athletic.

-De cabeza estoy bastante tranquila. Ya no tengo los nervios de saber dónde estaré la próxima temporada. Sí que he vuelto a decir que no al Athletic, pero porque aquí estoy feliz. Aquí estoy jugando, me van bien las cosas y no tenía intención de cambiar.

-Pero era una oportunidad para usted de volver a su casa.

-Ya llevo muchos años fuera. Volvería a casa pero tampoco sé cómo estaría allí. Si las cosas me van bien en el fútbol también me van bien en mi vida. Forma parte de esto. Si aquí estoy bien y feliz, no hay por qué cambiarlo.

-¿Es un poco gallega ya?

-Sí, mitad y mitad (se ríe).

-¿Ve más cerca una posible convocatoria de la selección?

-Me lo preguntan muchas veces y la verdad es que yo nunca he estado en la selección española. Ni en categorías inferiores ni nada. Es algo que no me ronda la cabeza porque nunca lo he tenido. Ojalá tener premios así y poder disfrutar de esas experiencias. Pero yo ahí no puedo hacer nada, es el seleccionador el que decidirá lo mejor para el equipo.

7-2: el Deportivo femenino golea al Valencia en Riazor en una noche histórica

Iván Antelo

Peke y Athenea completan la fiesta del equipo coruñés en el estadio herculino fabricando los cinco primeros goles que meten a las blanquiazules en cuartos de Copa

Más importante que la victoria, más relevante que pasar a cuartos de final de la Copa de la Reina, el Deportivo necesitaba brindar un buen espectáculo. Jugaba su primer partido oficial en Riazor y ante un buen número de espectadores que posiblemente se enfrentaban ante su primer partido de fútbol femenino en directo.

Y he ahí la trascendencia. Porque jugaban por ellas, por sus egos, pero también por todas las niñas que vienen por detrás y que sueñan con un futuro mejor. Por eso era imprescindible que se viera la clase de Teresa, el dominio del juego de Iris, los gestos técnicos de Peke y de Athenea... Que se viera que el fútbol femenino también puede ser entretenido. En definitiva, animarlos a volver. Y eso se consiguió. A la media hora las blanquiazules ya habían celebrado tres tantos y habían levantado más de un ole. Y además se ganó. Se goleó (7-2). Poco más se le pudo pedir a la noche.

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