Álvaro Mardones, lateral derecho del Fabril: «Todos los que estamos aquí luchamos por jugar en Riazor, es un privilegio»
TORRE DE MARATHÓN
«Me costó, pero ya estoy al 100 %», apunta el defensa, ilusionado con la nueva temporada tras sufrir varias lesiones durante su cesión en Ferrol
03 oct 2026 . Actualizado a las 20:49 h.«Dejar atrás: superar una etapa o un suceso para no seguir afectado por él». Una definición que bien podría expresar uno de los objetivos de Álvaro Mardones Esplúguez (Ferrol, 2005) de cara a su tercera temporada en un Fabril que este domingo visita al UD Logroñés (12.00 horas, FootballClub). El lateral derecho vuelve a vestir de blanquiazul tras su cesión en el Racing de Ferrol. Pese a comenzar el curso igual que terminó el anterior [en la enfermería], ya asume protagonismo a las órdenes de Manuel Pablo: marcó ante el Real Unión, el pasado domingo, su primer gol con el filial coruñés.
—¿Cómo se encuentra en este inicio de temporada?
—Me veo cada día mejor. Me costó bastante coger el ritmo, porque me lesioné al final de la temporada pasada y estuve todo el verano recuperándome aquí [en Abegondo]. Al principio notaba que me faltaba ritmo y, a veces, confianza, pero ahora estoy al 100 %.
—¿Cómo ve al equipo?
—Nos hemos adaptado bien a la categoría. Es verdad que la mayor parte de la plantilla no había jugado en Primera Federación, salvo siete u ocho futbolistas, pero cada día nos veo mejor y, con mejorar alguna que otra cosa, podremos estar donde nos propongamos.
—¿Qué objetivo se marcan como grupo?
—No tenemos ninguno marcado como tal: ni playoff ni permanencia. Vamos finde a finde, preparamos todos los partidos y trabajamos día a día. Queremos sumar los máximos puntos posibles.
—Manuel Pablo también era lateral derecho. ¿Habla mucho con él? ¿Qué le pide?
—Lo conozco desde hace muchos años y me da muchos consejos. Me dice que sea yo, que tenga confianza y que juegue como sé. Compartimos posición y lo tomo como una referencia. Estoy muy contento con él y con todo el cuerpo técnico.
—En este primer tramo de competición no ha contado con mucha continuidad. ¿El gol al Real Unión fue una liberación?
—Noté una alegría inmensa, porque no tuve muchos minutos en ese partido y venía de hacerlo bien en Bilbao [contra el filial del Athletic Club]. Estoy muy feliz, ya que fue el primer gol con el Fabril.
—Jugar en Abanca Riazor también es un aliciente.
—Es por lo que luchamos todos los que estamos aquí, es un sueño. Yo llevo diez años en el club y, haya la gente que haya en la grada, siempre es un privilegio. El objetivo es llegar al primer equipo.
—Usted es uno de los que ya conocía la categoría. ¿Qué saca en positivo de su cesión en A Malata?
—Llegué con mucha ilusión, pero pasó el tiempo y las cosas no se dieron como esperábamos; me costó, pero lo fui llevando. Saqué muchas cosas positivas: la adaptación a la competición y al ritmo, así como el formar parte de un vestuario sénior. Estuve muy contento en el Racing.
—No fue una campaña sencilla en el plano personal, al sufrir varias lesiones.
—No pude encadenar muchos partidos como titular. Jugaba dos, pero después era suplente en tres. Además, tuve algún contratiempo en la rodilla y varios esguinces que me hicieron perderme fines de semana. Fue bastante complicado y al final tuve otra lesión de tres meses, pero me quedo con las cosas buenas que viví allí.
«Yo era el típico por el que la gente no apostaba»
Mardones, que en menos de un mes celebrará su 21.º cumpleaños, señala a su familia, a su novia y a sus amigos como sus principales apoyos fuera del campo.
—¿Cómo se definiría sobre el terreno de juego?
—Soy un futbolista con mucha hambre, que entrena todos los días a tope para poder mejorar. Es lo que me ha permitido crecer desde que llegué en infantiles. En aquella época era el típico por el que la gente no apostaba y nadie creía que pudiera llegar. Ahora estoy en el Fabril y quiero seguir trabajando para ganarme el puesto.
—En un fútbol que cada vez es más físico. ¿Cómo se adapta?
—Poco a poco, aunque creo que físicamente tampoco me cuesta mucho. Es verdad que en los balones divididos no me siento muy cómodo. Eso sí, un punto que tengo marcado es el ir más al gimnasio, porque es importante.
—¿Siempre creyó en sí mismo?
—Nunca me marqué ningún objetivo a largo plazo, pero creía que podía llegar. Entrenaba lo mejor que podía y las cosas fueron saliendo bien. Así debe ser: hay que darlo todo y divertirse para alcanzar las metas.
—¿Con qué compañero tiene mejor relación?
—Me llevo muy bien con todos, aunque alguno me mete más caña, como Jairo (risas); también estuve con él en Ferrol. Tenemos un vestuario de diez y eso es muy importante.
—¿Se apoya mucho en la familia? Su padre también fue futbolista.
—Mi padre me da algunos consejos, pero no me aprieta y me deja muy libre. Prefiero que sea así, para tener mi espacio. Mi familia, mi novia y mis amigos me apoyan, aunque no me gusta hablar todo el rato de fútbol con ellos. No creo que me vaya a aportar mucho.
—Cuando aún estaba cedido en el Racing, fue muy criticado en las redes sociales por estar en la grada en el ascenso del Dépor en Valladolid. ¿Le dolió que ocurriera esto?
—Soy del Dépor e hice lo que sentí, aunque sí me molestó que algunas personas me insultaran. Cada uno es libre de hacer lo que quiera y tampoco me lo tomé como algo personal. No le di mucha importancia.