Tras perder la condición de invicto, el Deportivo recibía al Betis quien, posiblemente detrás el Barcelona, es el conjunto de La Liga más en forma. Volvió a sorprenderme Hidalgo con su alineación: 1-4-4-2 en el que Ede acompañaba a Giménez, Ximo y Quagliata ocupaban los laterales, Casadó-Soriano, Riki y Mella formaban el mediocampo y en punta Asp Jensen con Nsongo.
Con las cuentas en la mano, son siete los cambios respecto al once presentado contra el Sevilla el pasado miércoles. Entiendo que el proceso vírico al que aludió Hidalgo tendría algo que ver, pero en cualquier caso el nivel actual de algunas piezas de la plantilla dista mucho de ser competitiva en Primera División.
Me gustó la personalidad de Nsongo, todo lo que genera con y sin balón. Es una pena que salvo alguna arrancada de David Mella, el camerunés no encontrase la compañía necesaria para inquietar al cuadro sevillano en el primer tiempo.
Hemos de reconocer la reacción del equipo en la segunda parte: adelantando líneas en la presión, generando a través de la amplitud y profundidad en los perfiles. Todo ello bajo la batuta de Mario Soriano, organizador en inicio y lanzador de los atacantes. Para grabarlo a fuego: imprescindible en este equipo, Antonio.
El Dépor dominó claramente los segundos 45 minutos doblando a los verdiblancos en goles esperados, disparos a puerta y tiros totales. Esta vez los cambios sí aportaron en el plan de partido: juntando pases en el carril central para volcar a los perfiles en dónde Quagliata y Adama percutían hundiendo poco a poco al equipo bético, que únicamente se dedicaba a transitar con Abde, en modo diferencial.
Saben que no soy dudoso de creer en los jóvenes, sin embargo me gustaría que se empezase a apostar nuevamente por aquellos que ya demostraron un rendimiento de primer nivel: Mella, Barcia, Yeremay…los de casa. Debemos cuidarlos y apreciarlos como afición, ellos son nuestra identidad sobre el verde. Como ejemplo, las casi lágrimas de de Villares, un chaval de Villalba que se emocionó como un niño tras anotar su primer gol en la máxima categoría del fútbol español.