«No es el jugador más vistoso, pero sí el más inteligente», expuso Jordi Roura para justificar su fichaje por el Barcelona, en el que quemó todas las etapas antes de brillar en el primer equipo
05 sep 2026 . Actualizado a las 17:34 h.Marc Casadó (Sant Pere de Vilamajor, 2003) aterrizará este miércoles en A Coruña. El centrocampista barcelonés fue una de las bombas del último día del mercado del Dépor, que lo ató como cedido pese al interés de otros clubes de Turquía, Alemania y Arabia Saudí. Tras dos temporadas en las que su participación en el Barcelona ha ido de más a menos, llega a Riazor ahora como esa pieza que faltaba para ordenar el puzle de Antonio Hidalgo.
Es un futbolista que entre sus muchas virtudes destaca por el ímpetu que muestra sobre el terreno de juego, el mismo con el que empezó a gatear para perseguir pelotas de espuma o el que obligó a su padre a hacer bolas de papel de periódico para que no rompiese nada en casa. Esa pasión de la que disfrutará la afición blanquiazul, la trasladó pronto al Vilamajor, del que pasaría al Granollers y Sant Celoni, hasta llegar a la Academia Damm. Siendo infantil de primer año, en un partido frente al Barcelona, se salió. «No es el jugador más vistoso, pero sí el más inteligente», expuso Jordi Roura a sus superiores en La Masia. Al verano siguiente, el del 2016, ya vestiría de azulgrana, su sueño.
Llegó al infantil A junto a Fermín López para completar un centro del campo en el que ya brillaba Xavi Simmons, la perla de aquella generación. Pero el de Casadó fue un crecimiento más sostenido que el de sus compañeros. Pasó por todos los equipos de la cantera, lo que le privó de disputar aquella final de Copa de Campeones que ganó el Dépor, pues él era el capitán del juvenil B. Al año siguiente sí la levantaría llevando el brazalete del A, como luego portaría el del Barcelona B.
Debutó con el primer equipo en noviembre del 2022, en un partido de Champions League frente al Viktoria Pilsen, aunque no tuvo continuidad hasta el inicio del curso 2024-2025. Fue Hansi Flick el que le dio los mandos de su primer centro del campo azulgrana. Y Marc, que había estado a punto de salir en busca de una oportunidad en el fútbol profesional, respondió. Aquella temporada jugó treinta partidos como titular, con varias exhibiciones ante Real Madrid, en liga y Supercopa, o frente al Bayern de Múnich, en Champions, lo que le sirvió para ser convocado por la Selección Española.
Una lesión de rodilla, la recuperación del mejor Frenkie de Jong y la aparición de Marc Bernal fueron, poco a poco, quitándole espacio en el primer equipo azulgrana e incrementando las opciones de una salida, por mucho que él siempre optase por seguir en el Barcelona.
Este verano se le había relacionado, sobre todo, con el Bayer Leverkusen, al que dirige Carles Martínez, que lo conoce de su etapa en La Masía, pero finalmente Casadó ha decidido recuperar su protagonismo en Riazor, allí donde una vez se le privó el acceso al fútbol profesional. Fue un 12 de mayo del 2024, y él capitaneaba al Barcelona B que sucumbió 1-0 frente a un Dépor que entonces no podía ni soñar con un mercado de fichajes en el que el de Sant Pere de Vilamajor ha sido la guinda.
Equilibrio, sacrificio y claridad en la salida de balón
Frente al Valencia, Antonio Hidalgo corroboró los beneficios de colocar un tercer centrocampista que libere a Mario Soriano y Amatucci. Un papel que puede desempeñar a las mil maravillas Marc Casadó, que jugó sus mejores partidos escoltando a Pedri y Dani Olmo.
Centrocampista desde la cuna, el último fichaje del Dépor es un estudioso de la táctica. De esos que repreguntan al míster para saber los porqués de la pizarra. Una curiosidad con la que ha construido una lectura del juego que le permite dominar los partidos cuando tiene el fútbol de cara, partiendo desde el primer escalón del medio del campo. Algo que incluso algún técnico ha aprovechado para colocarlo en el lateral diestro, desde donde también tomaba un rol protagonista en la salida de balón. No obstante, no menos destacable es su trabajo sin pelota. «Es un bicho, tiene una capacidad de abarcar espacio y repetir esfuerzos tremenda, se deja la piel», comenta a La Voz Marc Lachévre, excanterano del Barcelona y que ha compartido la preparación física veraniega con Marc Casadó durante los últimos diez años. «Siempre he creído que iba a llegar por su forma de trabajar, es muy profesional y ha ido quemando todas las etapas», añade.
Su claridad en la salida de balón y su capacidad para filtrar pases entre líneas, como aquel a Lewandowski en el Bernabéu que lo lanzó al estrellato, servirán al Dépor para acelerar sus jugadas frente a rivales que concedan pocos espacios. Por ello, Yeremay, Soriano, Amatucci, Luismi, Aubameyang o Mella pueden ser los grandes beneficiados de un chaval «tranquilo y cercano», como lo describe Lachévre, y al que ya conocen de su paso por La Masia Luismi Cruz, Arnau Comas o Altimira.