Tanto el Elche como el Málaga y el Valencia ocupan el fondo de la clasificación con un solo punto en tres jornadas
31 ago 2026 . Actualizado a las 21:23 h.El Deportivo cerró el mes de agosto con un balance positivo de sus primeros partidos de la temporada. El equipo coruñés cuenta con cinco puntos en su casillero, fruto del triunfo del domingo ante el Valencia, y los empates contra el Elche y el Málaga. Casualmente, sus tres rivales se sitúan actualmente en la zona baja de la clasificación, aunque esta, a falta de 35 jornadas, para nada es definitiva.
El cuadro ilicitano (19. º en la tabla), que mostró una buena versión en su visita a Abanca Riazor, fue derrotado en sus dos siguientes compromisos. Primero, el Barcelona le endosó una sonora goleada en el Martínez Valero (0-5), y después cayó por la mínima en el Sardinero (3-2), aunque el Racing de Santander fue ampliamente superior en el cómputo global del encuentro. Los pupilos de Martín Anselmi reaccionaron en el tramo final del choque e incluso pudieron empatar, aunque no tuvieron éxito. «No se pueden regalar los primeros 45 minutos», apuntó el técnico.
El Málaga es último, aunque, de los tres, es el que ha afrontado el comienzo liguero más complicado. Debutó en el Metropolitano, donde no pudo con el Atlético de Madrid del Cholo Simeone (2-0), y el pasado fin de semana acudió al Santiago Bernabéu, escenario en el que no corrió mejor suerte. La escuadra de José Mourinho no le dio opción (4-0) y sentenció el choque en la primera mitad. Entre medias, igualó ante el Dépor en un duelo muy ajustado. «Nos ha faltado atrevimiento», comentó Funes, preparador malaguista, tras caer en la capital.
Por su parte, poco ha cambiado para el Valencia (17.º) desde el curso pasado. Ofreció una mala imagen en A Coruña, donde el Dépor fue mejor. El técnico Carlos Corberán no dudó en hacer autocrítica: «La primera parte ha sido una vergüenza». Solo ha sumado un punto, el conseguido en Mestalla ante el Celta (0-0), y las sensaciones no han sido buenas. Un postrero tanto de Pablo García permitió que el Betis asaltara el feudo blanquinegro en el otro partido que disputó como local. El equipo llegó en la madrugada del domingo a la capital del Turia, donde fue recibido entre insultos y gritos de varios aficionados que se acercaron hasta el aeropuerto.