El mágico gol que confirmó el despertar de Riazor y la afición del Deportivo
TORRE DE MARATHÓN
La normalidad regresó al estadio coruñés, que volvió a ser un fortín y llevó al equipo en volandas hacia la victoria
30 ago 2026 . Actualizado a las 22:05 h.Había pocos escenarios mejores para el regreso de la normalidad a Abanca Riazor. El Deportivo ganó y convenció, apoyado por una afición que rugió de nuevo. Quizá, hasta más fuerte que nunca.
La concordia entre el club y la grada devolvió la alegría perdida hace dos semanas. Horas antes del encuentro, nada tenía que ver el ambiente con el previo al duelo ante el Elche. Las caras largas, la preocupación y el disgusto tornaron en nerviosismo (positivo) e ilusión. Quién sabe si algún seguidor ya se imaginaba lo que iba a vivir poco después.
Es evidente que la conexión que existe entre la afición deportivista y el equipo es diferente; es una unión especial. Así quedó plasmado a los doce minutos de juego, cuando Marathón Inferior volvió a cantar, secundada por el resto del feudo coruñés. Un estruendoso «Dale, Dépor» retumbó en Riazor, acalló a los casi 500 valencianistas que alentaban al cuadro visitante y elevó el ánimo de los protagonistas.
La grada despertó y, como si fuera cosa de meigas, el guion del partido mudó inesperadamente: la bola besó las mallas y provocó el delirio blanquiazul. Luismi Cruz botó el esférico desde la esquina derecha y César Tárrega echó el resto para inaugurar el marcador. Entre medias, apenas transcurrieron 30 segundos.
Fue un momento mágico, que encendió una mecha que no se apagó en los 78 minutos restantes —más el añadido—. La hinchada local llevó en volandas a los suyos; animó y cantó hasta el pitido final de Ortiz Arias, que precedió al grito de victoria de las más de 29.000 almas que asistieron al partido.. El colegiado fue un espectador de lujo de una tarde-noche inolvidable en A Coruña.
Ya con los tres puntos en el bolsillo, la plantilla dio una vuelta de honor, vitoreada por un público que entonaba el «Dépor, Dépor, Dépor» al unísono.