La pareja necesaria
Seguro que Antonio Hidalgo tomó nota ayer. La pareja Aubameyang-Bil Nsongo funcionó, lideró las ofensivas blanquiazules y envió un mensaje al técnico: debe apostar por los dos puntas. Por lo menos, hasta que Yeremay recupere su mejor estado físico. Una vez el canario esté al 100 %, es evidente que regresará al once y, probablemente, acompañará al gabonés.
Está claro que entre los dos atacantes africanos hay sintonía. El abrazo que se dieron segundos antes de empezar el partido anticipó lo que el delantero gabonés se encargó de confirmar en la zona mixta. La relación funciona fuera y dentro del campo. El incansable Nsongo exhibió su poderoso físico y complementó la agilidad, inteligencia y velocidad del ex del Marsella. Es cierto que ante el Elche tuvieron menos éxito, pero hay que ser paciente. Tienen la capacidad para adaptarse a diferentes contextos. Si Hidalgo lo cree oportuno, en La Cerámica se podrá comprobar.
Por Adrián Sobrino
El dúo, según el día
No hay ninguna duda de que la elección de los dos delanteros fue clave para ganarle al Valencia. Pero cabe recordar que Aubameyang y Nsongo también fueron los elegidos contra el Elche y el resultado fue distinto. Cada partido merece un plan diferente, porque no es lo mismo presionar a Diakhahby, Tárrega y Dimitrievski, que hacerlo sobre un equipo con un portero y unos centrales que sepan sacar el balón limpio desde atrás, u otro rival que renuncie a salir con el balón jugado y abrace un fútbol más directo.
La parte positiva de todo esto es que el Deportivo ya sabe que esa pareja le funciona en determinados contextos. Los controles orientados y la pausa en la definición de Aubameyang son una combinación soluble con la fuerza desmedida de Nsongo. El camerunés tiene a un maestro del que aprender lo que aún le falta para ser un jugador consolidado en la élite. Una pareja perfecta, que en ocasiones tendrá que dormir separada.
Por Iván Antelo