Un punto, malas sensaciones

Breogán Blanco

TORRE DE MARATHÓN

LOF

Una semana después, dos recién ascendidos medían su capacidad de adaptación a esta Primera División. El Dépor llegaba con una sensación agridulce tras empatar en casa contra un rival directo y dominar en el electrónico durante gran parte del encuentro, mientras que el equipo malacitano demostró fortaleza defensiva en su visita al Wanda Metropolitano.

Antonio Hidalgo sorprendió con su once, no tanto con la entrada de Loureiro por Ede, pero sí con la ausencia de Nsongo: 1-5-4-1 sin balón, buscando acumular más efectivos con Luismi Cruz partiendo desde el perfil derecho hacia el centro dejando los carriles a Quagliata y Altimira.

Me gustó la agresividad herculina buscando presionar alto, emparejando para intentar transitar, sin olvidar las vigilancias y repliegues tras golpeo. Sin embargo, su efectividad se diluía conforme avanzaban los minutos debido a la poca claridad tras robo de los blanquiazules.

Si hubo claridad en una jugada trenzada desde el inicio con Leo Román, Soriano y Amatucci encontrando a Luismi, todo culminado por Aubameyang con excelencia tras recibir una asistencia milimétrica del portuense.

No fue suficiente, llegó un error en cadena: Soriano dividiendo un desplazamiento de manera innecesaria, la posterior indecisión de Ximo-Alti y Noubi intentando defender mal perfilado ante un jugador diestro, acabando todo en un penalti que Chupe transformaría de manera inapelable.

Los errores se pagan y la lenta adaptación también: poco de Jensen en estos dos partidos de inicio, superado por la intensidad en los duelos e incapaz de ofrecer lo que se presupone puede aportar al equipo.

No me gustó algo ya comentado hace siete días: debemos identificar cuándo, cómo, dónde arriesgar en zona de inicio y sobre todo cuál es la pieza que recibe el balón para proponer. Importante que no se convierta en una condición sine qua non en la salida de balón.

Los cambios no activaron al equipo, más allá de alguna aparición esporádica de Mella y Yeremay, por fin sobre el verde, o solo los 10 minutos para uno de los mejores jugadores el pasado lunes, Nsongo.

Necesitamos mejorar sensaciones a nivel ofensivo, competitivo y, sobre todo, volver a la comunión que hizo del ABANCA Riazor un entorno especial cada quince días.