Hidalgo apostó en el inicio liguero por la pareja Soriano-Amatucci en el mediocampo, renunciando a un pivote clásico del que carece la plantilla
29 ago 2026 . Actualizado a las 18:10 h.El inicio de la presente temporada del Deportivo parece una continuación del final del curso pasado. No en los resultados —pues el equipo adquirió en Segunda una velocidad de crucero que le permitió regresar ocho años después a la máxima categoría, en la que ha comenzado con dos empates consecutivos ante el Elche y el Málaga—, pero sí en el esquema de juego de Antonio Hidalgo.
El catalán sigue apostando por una reconocible línea de cinco defensas (formada, en su mayoría, por hombres que fueron fundamentales en el ascenso) y la intención de proteger su espalda, para buscar la velocidad de sus futbolistas ofensivos. Un plan en el que, tanto en la división de plata como en la élite, no tuvo ni tiene sitio la figura del 6 puro.
El conjunto coruñés se acostumbró, desde mediados de la campaña anterior, a saltar al campo sin alguien que dotase a la sala de máquinas de poderío físico y juego aéreo. La dirección de fútbol blanquiazul optó hace un año por la contratación de José Gragera, que reunía estas características —y había firmado actuaciones destacables en el Espanyol—, pero no cuajó en Abanca Riazor. Fue titular en un comienzo, pero acabó desapareciendo de las alineaciones: desde enero solo disfrutó de un minuto sobre el verde.
La pareja de confianza
La escuadra saltó de categoría y se ha reforzado con varias incorporaciones, lo que ha provocado un excedente en el centro del campo. El entrenador tiene a su disposición a casi una decena de efectivos para dicha zona, aunque no cuenta con algunos de ellos: José Ángel y Charlie Patiño apenas tuvieron presencia en los duelos de preparación, no fueron convocados en los duelos en Primera y tendrán que buscar destino en los últimos días de mercado.
Si algo ha demostrado Hidalgo en este arranque liguero, sobre el que todavía no se pueden dilucidar demasiadas conclusiones, es su confianza en la pareja Mario Soriano-Lorenzo Amatucci. Ambos fueron de la partida en las dos jornadas disputadas hasta el momento. Tanto el madrileño como el italiano son dos futbolistas de buen pie —el ex del Las Palmas lo demostró en su estreno con una impresionante asistencia de 40 metros a Aubameyang—, aunque sus principales cualidades distan de las de un pivote convencional.
Si hubiera que buscar al futbolista de la plantilla actual que más se asemeja a ese perfil, sería el neerlandés Teun Gijselhart. Sin embargo, el estratega de Granollers todavía no le otorgado la oportunidad en partido oficial —no participó ante el Elche ni contra el Málaga—, pese a cuajar una notable pretemporada.
Hace dos meses, su compatriota y preparador personal Gerald Vanenburg (exjugador y leyenda de la selección de Países Bajos) lo definió como «un perfecto mediocentro defensivo», aunque todavía no lo ha podido demostrar.
Fernando Soriano anunció la semana pasada que habría «una o dos llegadas más». Adama Traoré ya está en A Coruña aunque no estará el domingo ante el Valencia (19.30 horas, Dazn); la otra contratación se ejecutará en caso de que la operación salida —que involucra a Dani Barcia y Eric Puerto, junto a los mencionados José Ángel y Patiño— sigue su curso. En todo caso, el puesto que se reforzaría sería el del central. Con todo, a falta de pocos días para que se cierre el período de fichajes —el martes 1 de septiembre a las 23.59 horas—, el plantel no cuenta con un 6 puro.