Aplausos mudos en Abanca Riazor

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

Parte del estadio mostró su apoyo a la Federación de Peñas vistiendo camisetas naranjas
Parte del estadio mostró su apoyo a la Federación de Peñas vistiendo camisetas naranjas César Quian

La afición se dejó las palmas para animar al Dépor en un debut con mucha camiseta naranja y huelga de cánticos promovida por Marathon Inferior

18 ago 2026 . Actualizado a las 22:11 h.

Mucho naranja, muchísimos aplausos, muy poca voz. Para los ajenos a las redes sociales, el anticipo llegó ya con el protocolario listado de prohibiciones, recalcado por megafonía un cuarto de hora antes de arrancar. Silbidos desde Marathon Inferior, replicados desde el resto de gradas, donde el color butano salpicaba el tradicional blanquiazul. Hubo protesta muda, huelga de cánticos impulsada por un sector que se siente ofendido por las medidas del club. El resto de la hinchada respetó la consigna, en la indumentaria y en la contención vocal, pero encontró el modo de que el Deportivo se sintiera acompañado el día de su reestreno en Primera División. Aplausos atronadores, ya desde el anuncio de la alineación. Sonaron especialmente fuertes para Mario Soriano y Pierre Emerick Aubameyang. También para el Básquet Coruña y para las pandereteiras de Donaire, a las que regaron los aspersores durante su actuación. Bil Nsongo se los ganaría más tarde, cuando chutó desde lejísimos obligando a Matías Dituro a intervenir.

Las palmas alejaban el escenario de aquella época postpandémica en la que era posible escuchar incluso las instrucciones del entrenador. El equipo, además, se esforzó por merecerse el aliento e incluso consiguió romper brevemente el mutismo, recibiendo un «Dé-por, Dé-por» cuando Auba se alió con Lorenzo Amatucci para marcar. No fueron los únicos afortunados; también Francisco José Hernández escuchó palabras del tendido cada vez que perdonó alguna amarilla al rival.

En el 40, como estaba dispuesto, Marathon Inferior empezó a sonar. Cinco minutos en los que encajaron su descontento en diversas proclamas. Las más secundadas, esa que advierte de que «En un mundo que no quiere ultras cantaremos más» y la que reclamaba «Marathon, solución». Llegó así el descanso y otra tanda de aplausos bien cargados para despedir a los blanquiazules de camino al vestuario. Misma intensidad a la que fueron recibidos al volver. De por medio, actuación de la cantante Belem Tajes, con el público a favor.

La segunda parte dio para calentar aún más las manos en honor a un nuevo héroe del día. Las tres paradas consecutivas del meta local le valieron incluso un «Leo Román, Leo Román» que arrancó dubitativo, como si precisara de permiso, y se afianzó al amparo de la multitud. Todos los cambios fueron celebrados; más que ninguno, el ingreso de David Mella, superada su lesión. También la primera tarjeta a los ilicitanos, ya en el 68. El premiado: Gonzalo Villar. Otro asunto que generó ruido fue el de la cifra de asistencia, justo por encima de los 29.000. Tímidos pitos cuando el dato salió en el marcador; nada que ver con los abucheos del Teresa Herrera, cuando, pese a haber una grada vacía, la cantidad fue ligeramente menor. Ni siquiera el gol del empate apagó al aficionado, que de inmediato retomó los aplausos, mientras un «sí se puede» sonaba bajito desde Pabellón.

Volvía el Deportivo a lo más alto, una pila de años después. En su 120 aniversario y con himno recién estrenado. La letra acabará calando. De momento, algunos ya se animaron con el «Voa» del estribillo de Xoel. Tiempos complicados para darle su merecido al altruista esfuerzo del coruñés. También para la animación. Queda al menos el batir de manos para demostrar al equipo que hay mucho creyente detrás, aunque aún no resuene su voz.