Aubameyang, el himno gallego y Diego Villares, nexos de unión en el Dépor-Lugo

A. S. A. VILALBA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

Aficionados del Deportivo, presentes en A Magdalena.
Aficionados del Deportivo, presentes en A Magdalena. Pablo Fernández

Hinchas de los dos equipos buscaron continuamente al delantero gabonés, que llegó a A Magdalena con su estatus de estrella

30 jul 2026 . Actualizado a las 11:04 h.

En el estadio de A Magdalena este miércoles dieron igual los colores. Alvibermellos o blanquiazules. Todos buscaban al mismo hombre. Pierre-Emerick Aubameyang ejerció como nexo de unión entre ambas aficiones, levantando pasiones entre los más pequeños. El ariete gabonés, con permiso de un Diego Villares que jugaba en su tierra, acaparó todos los focos.

Todavía no había aparecido el autobús del Deportivo cuando hinchas de los dos equipos se agolparon entorno a la puerta del municipal para aguardar a un jugador estrella. Con camisetas lucenses o herculinas. Su estatus y su trayectoria de futbolista Champions bastaba. «Eres mi ídolo. Si me regalas tu camiseta sería el más feliz del mundo», rezaba una pancarta. Sonreía discreto un Auba, que después devolvería, al menos para algunos, el cariño sobre el césped.

Pero no fue lo único que unió a la parroquia que se dio cita en A Magdalena. El himno gallego resonó en el estadio cuando los 22 protagonistas encararon el círculo central. Respondió la grada plagada de peñas deportivistas de los alrededores y de aficionados lucenses. Una grada que solo logró avivar Yago Rodríguez hacia el final de la primera mitad. Reclamaron los alvibermellos penaltis, suspiraron los deportivistas. Destellos que volvieron a surgir minutos después con el tanto del gabonés.

Con la segunda parte ya en marcha, probó Hidalgo más rotaciones. Uno de los damnificados fue Villares, al que despidió una sonora ovación cuando enfilaba el camino hacia el banquillo. «Aplauso especial ao capitán Diego Villares», pedían por megafonía. No hizo falta. Sigue intacto el cariño de A Magdalena hacia el centrocampista. Sonreía al recoger el Trofeo Concello de Vilalba. Se sabía en casa.