Las emociones blanquiazules se desbordan en la despedida en casa

TORRE DE MARATHÓN

El autobús, durante el recibimiento por el paseo marítimo
El autobús, durante el recibimiento por el paseo marítimo César Quian

Los seguidores del Dépor saltaron el césped de su templo y luego volvieron a las gradas para disfrutar de la fiesta de la plantilla

31 may 2026 . Actualizado a las 22:18 h.

El resultado del partido era lo de menos. La afición quería seguir celebrando el regreso a Primera División ocho años después. Eder Mallo pitó el final y empezó la locura en Abanca Riazor. Al término del encuentro frente al Las Palmas, con derrota blanquiazul, la parroquia coruñesa saltó al terreno de juego. Después de ocho años de sufrimiento, la hinchada quería celebrar el éxito en el césped, por todo lo alto.

Desde la megafonía del estadio, se reiteraba que los aficionados regresaran a sus asientos para que continuara la fiesta que tenía preparada el club. Incluso, tuvo que intervenir el capitán, Diego Villares, para que pudiera continuar los festejos sobre el césped. Dicho y hecho. Media hora después, los seguidores volvieron a las bancadas y empezó la fiesta.

Los jugadores, a escena

Mientras se esperó que los jugadores saltaran al campo, se instaló una plataforma y desde el videomarcador se proyectaron los goles más importantes de la temporada 2025-2026. Llegó el momento y aparecieron los futbolistas. Salieron todos juntos ovacionados al centro del campo y, posteriormente, apareció el cuerpo técnico, capitaneado por el entrenador, Antonio Hidalgo.

Llegó el primer momento especial de la noche. Los ocho jugadores que ascendieron a Primera desde la tercera categoría del fútbol español (Mella, Puerto, Barcia, Villares, Yeremay, Parreño, Ximo y José Ángel) recibieron un homenaje, con un emotivo vídeo y un obsequio entregado por los jugadores de la cantera. Ximo Navarro fue uno de los que tomó la palabra, pero pronto fue interrumpido por la grada, que rogó que se quedara otra temporada más.

La segunda sorpresa llegó en forma de actuación. Italo Brothers, autor de Stamp on the Ground, canción que se escucha todos los partidos en Abanca Riazor, cantó ante el delirio de la afición blanquiazul.

Una vez finalizó la actuación, todo el plantel del Deportivo hizo la vuelta de honor al césped recitando algunas de las más tradicionales canciones de ánimo del equipo y saltando delante de la grada de Marathón. A continuación, les esperaba el autobús descapotable.

Tifo y ola incluido

Durante el partido, el ambiente fue espectacular. Los jugadores saltaron al césped de Abanca Riazor, como en las últimas jornadas en casa, con fuegos artificiales en la cubierta del recinto coruñés. Además se desplegó un enorme tifo en el fondo de Marathón, en el que se distinguían leyendas del club como Manuel Pablo o Arsenio Iglesias, unidos a héroes de los últimos ascensos a Primera como Xisco Jiménez y el técnico Fernando Vázquez, con una leyenda: «O destino baralla as cartas, nós xogámolas». Ya en el segundo acto, la afición siguió disfrutando, hizo la ola durante varios minutos y se preparó para una noche larga, interminable. Un día para la historia del club y de su gente en Abanca Riazor.

Desperfectos en el campo y en el museo a unos días del partido de España e Irak

La invasión de campo conllevó destrozos en el estadio y en el museo. Deben arreglarse con urgencia, tanto el riego como el césped híbrido, de cara al España-Irak del jueves, con entrenamientos oficiales el miércoles en el mismo escenario. Una minoría de exaltados también rompieron cristales en la entrada del museo y realizó otros actos vandálicos. El club realizará ahora un estudio sobre el coste de todas las reparaciones, pendiente también de una posible resolución de la Liga.