La afición que envidia el fútbol español: «Barça, Madrid, volvemos a estar aquí»

Iván Antelo A CORUÑA

TORRE DE MARATHÓN

El deportivismo sacó músculo con una asistencia media de 24.000 y un récord de 29.680

25 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Aunque el Deportivo dejó su plaza en Primera División en el año 2018, su afición nunca perdió la categoría. No solo no se bajó del barco, sino que aumentó su tripulación, proclamando a los cuatro vientos el orgullo de ser deportivista.

Fueron ocho años de fango en los que atronó una canción: «No te abandonaré, nos fuimos a la B, tu curva sigue en pie, nos van a ver volver». Ni siquiera cuando se bajó a la C y no se salió de ella en cuatro largos años. Cada verano agotó los abonos de socio, generó listas de espera y confeccionó ambientes de los que no abundan en Primera División. En las malas, mucho más que en las buenas. Porque ni la época de la Champions de los títulos se recuerdan ambientes como los vividos en los últimos tiempos en el coliseo blanquiazul.

Ahora que vieron volver al Deportivo, no está de más recordar que una media de 24.000 espectadores auparon al equipo hacia el ascenso a Primera. Y con picos de 29.000, estableciendo los récords de la temporada, como el anotado en la última jornada de Abanca Riazor ante el Andorra (29.680). Solo el Málaga, con una ciudad que duplica en población a A Coruña, superó en un millar la afluencia media de espectadores a lo largo de la campaña.

Pero el deportivismo no solo sobresalió por su cantidad, también supo generar ambientes inolvidables que ganaron partidos. Pasó del alucinante inicio, coronado con la ola que inundó Abanca Riazor en aquel viernes de octubre contra el Huesca; a la perplejidad por ver a los suyos regalar muchísimos puntos como locales.

Hubo un punto de inflexión que marcó seguramente el ascenso de categoría. Fue aquel duelo contra el Granada, de infausto recuerdo, que cabreó a la afición blanquiazul, haciéndoselo saber a los suyos. La afición le dio un toque de atención al equipo, harto de sufrir el mal rendimiento de su equipo como local; y, a partir de ahí, lejos de insistir en los silbidos, se volcó como nunca.

De repente, y sorprendiendo a los propios protagonistas, el deportivismo dejó a un lado todos los reproches y se unió con la plantilla para generar en todos los partidos de Abanca Riazor ambientes muy especiales. Empezando por los recibimientos, hora y media antes del partido; pero también con tifos singulares, vítores, cánticos hasta el último segundo y la singular danza con los jugadores al terminar cada encuentro. Incluso, cuando se empató ante el Málaga.

Curiosamente, desde Granada, el Deportivo sumó 16 puntos (de 18) en Abanca Riazor que acabaron siendo determinantes para estar hoy celebrando el ascenso.

Veintiún partidos a domicilio y en todos el equipo estuvo acompañado y arropado por sus aficionados

No solo en Abanca Riazor se dejó sentir el deportivismo. También en todos y cada uno de los encuentros que el equipo coruñés disputó esta temporada a domicilio. En los veintiún encuentros hubo representación blanquiazul en la grada, numerosa en la mayoría de ocasiones, haciendo sentir al equipo de Antonio Hidalgo que no estaba solo.

Los seguidores del Dépor invirtieron su tiempo y su dinero en acompañar a un elenco que, como visitante, respondió ofreciendo su mejor cara. De hecho, durante gran parte del curso, el equipo herculino sumó más puntos a domicilio que como local, con victorias holgadas como la cosechada frente al Mirandés; pero también con otras sufridas, en las que hubo que esperar hasta los minutos finales para celebrarlas.

En ese sentido, las peñas de fuera de Galicia, como las de Barcelona, Madrid, el País Vasco y Andalucía, también ayudaron a que el Deportivo estuviese acompañado en aquellos lugares más lejanos que, por logística, eran más complicado acudir desde la comunidad gallega. También en Las Palmas, en enero, hubo quien aprovechó para conciliar sus vacaciones con la asistencia para animar a su equipo del alma.

Gijón, Burgos y Valladolid

Según se fue acercando el final de temporada, las ansias por acompañar al equipo fueron en aumento. En Gijón y Burgos seguramente habrían ido muchísimos más de los que acudieron: unos 1.500 a El Molinón y otros tantos a El Plantío. Y eso que las exigencias de la Ley del Deporte y las políticas de los clubes no se lo pusieron fácil a los deportivistas, que se las ingeniaron para colarse en las gradas locales, a pesar de que la normativa lo prohíbe.

La locura total fue ya en Valladolid, con la opción del ascenso ya latente. El Deportivo recibió más de quince mil solicitudes de aficionados que querían acudir al José Zorrilla y solo pudo satisfacer a un millar. A partir de ahí, muchos pensaron alternativas para comprar entradas y abonos en la reventa.

El deportivismo formó una inmensa caravana blanquiazul hacia Pucela, con un gran número de deportivistas sin entrada, que también ayudaron a dar el último aliento hacia Primera.

ASISTENCIA A RIAZOR

Burgos 25.860 espectadores

Sporting de Gijón 25.089

Huesca 23.206

Almería 23.646

Valladolid 19.392

Cultural Leonesa 25.197

Ceuta 20.151

Castellón 24.447

Real Sociedad B 19.160

Cádiz 23.382

Racing de Santander 24.337

Albacete 23.399

Eibar 22.544

Granada 19.854

Zaragoza 24.123

Córdoba 25.829

Málaga 28.423

Andorra 29.680

* Datos oficiales ofrecidos por el Deportivo y LaLiga