Reservado, familiar e íntegro, Soriano tiene como afición ganar: «Al pádel, tenis, baloncesto, golf... está todo el día buscando rivales para competir y, si no das el nivel, no juega»
25 may 2026 . Actualizado a las 08:01 h.«Sabéis que soy autocrítico, inconformista y competitivo al máximo. Si hubiera tenido miedo, nunca hubiera firmado por el Deportivo». Así se descubrió Fernando Soriano (Zaragoza, 1979), un arquitecto del fútbol que trabaja en silencio y apartado de los focos.
Fue futbolista en el Recre, Zaragoza, Osasuna y Almería. En este último ejerció brevemente como entrenador antes de dar el salto a los despachos en el Ibiza. Y, de la isla, al Deportivo, donde entró en un proyecto enfocado en devolver al club a la máxima categoría. Un proyecto que acaba de culminar.
Reservado, familiar y cero consumidor de redes sociales —«Solo tengo WhatsApp, es la única. No me aportaría», reconoció en una entrevista a La Voz—. Así lo corrobora Esteban Suárez, exportero de clubes como el Oviedo, el Sevilla o el Almería. Allí conoció a Fernando Soriano, que en aquella época era uno de los capitanes del cuadro andaluz. «Es muy discreto, no le gusta mucho aparecer en sitios públicos. Es una persona normal, casera, familiar y, sobre todo, que te abre la puerta de su casa rápido», relata.
El asturiano lo sabe por experiencia propia: «Llegué a Almería solo y no conocía prácticamente a nadie. Me habían hablado muy bien de los capitanes y, tras el primer o segundo entrenamiento, Fernando me dijo que me invitaba a comer a su casa. Llego, y me abre la puerta su mujer. Y me acuerdo de que comimos lentejas. No se me olvidará... Fueron lentejas, una comida sin parafernalia. Comí con él, su mujer y sus tres hijas, que son encantadoras. Nada más terminar, le dije a mi mujer: ‘Te va a gustar esta familia'». Y así fue. Porque, años después, el vínculo entre Fernando y Esteban sigue siendo muy fuerte, con visitas de este último a A Coruña.
«Son gente normal y, ser normal es un piropo en el fútbol de hoy en día. Fernando es una de las personas más íntegras que conozco, no valdría para ser político», bromea Esteban.
En su etapa como jugador, Fernando era un líder dentro del vestuario, con las ideas muy claras. Y, sobre el césped: «Era muy listo, ganaba casi todos los duelos, siempre se iba hacia el lado más débil... Si tienes condiciones, y aún encima eres listo, los éxitos al final llegan. Pensé que tiraría por el tema de entrenador, sinceramente. Analizaba muy bien a los rivales, podría dar la charla previa a un partido».
«Él es un profesional, pero no le gusta aparecer en la foto. El fútbol es un espectáculo, y a mucha gente le gusta el envoltorio de las cosas, el nombre, el salir... Pero a Fernando no lo vas a ver, seguramente, en la primera plana de la celebración, no se quiere sentir partícipe de la victoria, quiere que sea de otros. Y, cuando las cosas vayan mal, tampoco lo vas a ver hundido. Rescató al Dépor de Primera Federación con discreción. Trabaja muy bien en la sombra», analiza Esteban.
El asturiano subraya, además, que Fernando tiene una coraza muy fuerte: «Era consciente de las críticas, pero a él no le afecta. Sabe que la derrota forma parte de nuestra vida, del fútbol. Convives con ella y con la opinión de la gente».
Soriano es una persona a la que le encanta discutir de fútbol y autocrítico con su trabajo. Ese que desempeña en el Dépor Trainig Center durante largas jornadas. «Hay momentos en los que faltan horas... Normalmente nos hace falta más tiempo para nosotros, para hacer deporte u otras cosas», comentó el propio Fernando en una entrevista reciente a La Voz.
Y, en ese escaso tiempo libre, el maño tiene como hobbie ganar. «Ganar al pádel, al tenis, al baloncesto, al golf.... está todo el día buscando rivales para competir. Es un competidor nato. Además, si no le das el nivel para hacerlo, no quiere jugar contigo, no te quiere ganar fácil», comenta Esteban. En su libro de victorias Fernando puede sumar una más: ha llevado al Dépor a Primera.