El neerlandés vuelve a ser noticia un 17 de mayo: al año de caer a las rocas del paseo, fabrica un tanto fabuloso que deja al Dépor con un pie en Primera División
18 may 2026 . Actualizado a las 15:33 h.La de talabartero es una de esas profesiones en vías de extinción. Domar el cuero ya no es negocio, salvo que tenga forma esférica y te paguen por gol. Once lleva Zakaria Eddahchouri; nueve anotados en el segundo tiempo; siete en partidos en los que no fue titular. Ninguno tan importante, ni tan plástico, como el que ha puesto al Dépor en el camino de Primera División. Nuevo 17 de mayo para ensanchar la biografía del neerlandés.
Hace un año exacto era noticia en otro punto del paseo marítimo, a un par de kilómetros de Abanca Riazor. Caía a las rocas a medianoche, tras perder el equilibrio. Doce meses más tarde, a mediodía, lo ha recuperado y es capaz hasta de hacer malabares antes de marcar. Cabezazo de Bil Nsongo en la disputa y bola llovida que acuna el 9 del Dépor con el pie. El gesto es fantástico, inasequible para cualquiera falto de coordinación. De eso se ha acusado varias veces al punta cuando se aleja de portería para asociarse. Con la red enfilada dispara su habilidad. «Dentro del área es letal», resumió Diego Villares en zona mixta. Zaka había hablado antes de hacerlo el capitán. «Tuve que pensar rápido porque el defensor venía desequilibrado, controlé y marqué con tranquilidad», desgranó el delantero, sosteniendo que todo fue producto del estudio previo del rival.
Se había aprendido, explicó en su particular castellano, las debilidades de los zagueros del Andorra. El proceso debió ser similar a darle un repaso al Celta B. Un adversario idóneo para anticipar los festejos que han de venir debía incluir varios productos celestes en su alineación. El que burló Eddahchouri, Diego Alende, compostelano curtido en Vigo, solo se había medido al Fabril. Pero Carrique y Gael, compañeros de zaga, nutrían alguna de las versiones del Fortuna a las que se enfrentó el Dépor en Primera RFEF. El pozo quedó atrás, como el marcador de Zakaria, contenido con la espalda mientras el autor del 2-1 giraba sobre sí mismo con la pelota cosida a la bota. La pateó y echó a correr hacia el córner, abanderando el levantamiento popular.
A dos jornadas del final de la pasada campaña, se perdió entre las rocas de Riazor. Un año más tarde, ha hecho subir la marea: ya casi llega a Primera División.