Victoria y conjura hacia Primera: «Nos vamos a Pucela»

Antía S. Aguado A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

La afición del Deportivo abarrotó el estadio.
La afición del Deportivo abarrotó el estadio. César Quian

Casi 29.700 aficionados, en lo que supone el récord de asistencia de la temporada en Segunda División, dieron a los suyos un penúltimo empujón hacia el ascenso

17 may 2026 . Actualizado a las 16:20 h.

Había mucho en juego. Lo sabía el deportivismo, que volvió a superarse a sí mismo para regalarle al equipo un recibimiento de las grandes citas. Bufandas y banderas al aire. Todo teñido de blanco y azul. Desde la recta del paseo marítimo, desde Manuel Murguía y desde los balcones. Todos preparados para aupar al equipo. Era el momento de creer —e incluso encomendarse a una estampita de Álvaro Ferllo vestido de santo—. Juntos. Esa unión que, inexplicablemente, continúa creciendo como si fuera posible una relación mayor entre deportivismo y Deportivo.

Se encargó de avivarla en primera instancia Antonio Hidalgo. «¡Dale, dale, dale! ¡Va, va, va!», gritaba el míster, siempre dando un espectáculo en los recibimientos. Compartió las miradas con Germán Parreño. El héroe del último ascenso lanzó, nada más salir, su abrigo a la afición congregada enfrente del bus.

«El Dépor es de Primera» ejerció de banda sonora de aquellas instantáneas. Una antesala de lo que se respiraría, una hora después, en Abanca Riazor. En el césped del feudo coruñés llegó la última conjura del Deportivo: una piña de jugadores, incluidos los no convocados —Mella, un renqueante Patiño y Noubi—, antes de poner rumbo al túnel de vestuarios.

A su salida, les esperaría un estadio entregado coreando el himno gallego y un mar de bufandas blanquiazules. Había llegada la hora de prender Abanca Riazor. La afición protestó cada decisión arbitral, animó cada acción de los suyos y se entregó por completo. Ni el gol de Cerdà pudo frenar a los 29.680 blanquiazules. Cifra que supone no solo el récord de asistencia del estadio este curso, sino también el de toda Segunda División.

Quagliata, exaltado, pedía más a la grada, con imágenes que recordaban a Pablo Martínez. No tuvo que esmerarse mucho, porque el gol de Zakaria hizo enloquecer por completo a la parroquia.

El Dépor está a tres puntos de Primera. A una victoria de volver a donde le pertenece. «Nos vamos a Pucela». Todos a Valladolid.