Un Dépor con un mediocampo de jugadores bajitos e imprevisibles

Roberto Trashorras

TORRE DE MARATHÓN

Yeremay y Mario Soriano, en un lance del último partido
Yeremay y Mario Soriano, en un lance del último partido César Quian

05 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El Deportivo está metiendo en sus partidos a gente de muy bien pie y con mucha movilidad que le están convirtiendo en un equipo imprevisible. Ximo, Alti y Quagliata le dan profundidad por fuera, mientras Mario Soriano, Riki y Luismi Cruz se juntan por dentro. Hasta Yeremay también en muchas ocasiones. La intención de contar con más gente en esas posiciones interiores pasa por dominar el partido, pero sin perder los costados, y siempre dando libertad al 10 blanquiazul para intercambiar su desequilibrio por fuera y por dentro. Luego, que al Dépor le cueste manejar los 90 minutos de los partidos no es un demérito. Se pone por delante en el marcador y no le importa dar el balón al rival, porque sabe que a la contra hace mucho daño. Tiene varios registros. Hay momentos en que necesita más a la gente rápida: Yeremay, Alti e incluso Bil Nsongo piden ir al espacio, así que aquellos de buen pie pueden servirles buenos contragolpes. Además, variar te vuelve imprevisible.

En la Liga jugar con los bajitos ya no es un estigma. La mejor hornada de todos los tiempos de la selección española incluía a futbolistas como Xavi, Iniesta o Silva. En el Dépor Valerón y Djalminha no eran portentos físicos, pero eran muy buenos. Se posicionaban y pensaban antes que los demás. Es cierto que el fútbol va hacia un jugador bien dotado físicamente, pero también hay equipos que triunfan sin preferir a los de más músculo, como el Las Palmas, que estuvo muchos años en Primera de la mano de Viera, Jesé y Roque Mesa. Todos tenían muy bien pie, pero no destacaban por el físico.

Cualquier deportivista hubiera firmado estar a cuatro jornadas del final luchando por el ascenso directo. El equipo está tirando de la tabla y me genera confianza. Tiene algo que los demás no: Riazor y los 29.000 aficionados que animaron en el partido. Llega el momento de la verdad, de los equipos y de los jugadores. El premio es tan grande que no importa tanto el cómo, sino el ir sumando hasta conseguirlo. Además, es muy importante que los pequeños detalles, como la parada del penalti, caigan de tu lado. No dejar de sumar y resolver estas situaciones es fundamental para la moral del grupo y también por cómo te ven los rivales. A seguir.