Noé Carrillo: un minuto para la posteridad

TORRE DE MARATHÓN

Noé celebra su gol al Leganés, el 2-1 definitivo
Noé celebra su gol al Leganés, el 2-1 definitivo César Quian

El canterano del Dépor estrenó su cuenta liguera en el primer balón que tocó, tras una serie de desmarques en profundidad y un perfecto control orientado

04 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Un minuto exacto desde que Noé Carrillo salta al campo hasta que hace gol. Para matar ese tiempo, durante el que el Dépor no pierde la posesión tras sacar de centro, el canterano tira varios desmarques sin otro beneficio aparente que el de llamar la atención. Sin embargo, cada vez que arranca hacia el espacio está cumpliendo el deseo tantas veces formulado en sala de prensa por su nuevo entrenador. Hace mucho más caso a Antonio Hidalgo que a Manuel Pablo, como desvelará el canario al día siguiente del duelo entre los coruñeses y el Leganés. «Estoy enfadado con él porque con nosotros no tira desde fuera del área, y mira que le exigimos mucho que lo haga», protestará riendo el técnico del filial. Mayor calado han tenido los reclamos del míster del primer equipo, harto de demandar públicamente movimientos en profundidad. «Nos falta no precipitarnos, hundir al rival mediante movimientos complementarios. Queremos demasiado el balón al pie», lamentó, por ejemplo, antes de viajar a Ceuta. Allí arrancó la estupenda racha de nueve encuentros sin conocer la derrota que coloca (al menos, de momento) al Deportivo en segunda posición.

Ese asalto al ascenso directo fue posible gracias a la parada de Álvaro Ferllo en el penalti del descuento, pero también a la inmediata reacción tras el empate del Lega. Marcó Juan Cruz en el 74 y se produjeron cuatro cambios antes de que la pelota volviera a rodar. En el bando local entró Samuele Mulatteri junto a un fabrilista rescatado del fondo del autobús blanquiazul.

En él viajaba junto a Stoichkov, cuya plaza en la convocatoria acabaría por ocupar. Las molestias del andaluz permitieron a Noé colarse en la lista definitiva para el encuentro de su reestreno anotador. Después de dar la victoria en Copa del Rey frente al Mallorca, rebañando el rechace a un disparo de Bil Nsongo, facilitó un triunfo aún más necesario con un tanto de mucha mejor factura. Control orientado para colocarse fuera del radio de Diawara y un zapatazo libre de estorbos que alcanzó la red. Pero antes de esa formidable acción a dos toques hubo varios movimientos útiles sin balón.

El primer desmarque en profundidad se traduce en un aclarado para que Adrià Altimira reciba el cambio de banda de Mario Soriano. El siguiente sirve de señuelo, desahogando al propio Alti para que dé continuidad a la combinación. El tercero es el definitivo, aunque no llegue a recibir. Yeremay elige no jugar al espacio y tira una pared con Soriano que dura el tiempo justo para que Noé regrese y deje de estar fuera de juego. El fabrilista ha conseguido desprenderse de las marcas a fuerza de amagar y cuando recibe, ya sí, al pie, Rubén Pulido debe decidir entre salir a por él o permanecer junto a Mulattieri. El segundo de duda condena al central, convertido en obstáculo fijo, fácil de salvar con el potente disparo lejano que maneja el interior de Teo, como bien sabe Manuel Pablo.

Dos minutos frente al Almería; cuatro ante el Córdoba; un cuarto de hora más eterno tiempo extra en la cita con el Leganés. La que quedará marcada en la hoja de servicios de Noé Carrillo como feliz fruto del azar. El canterano imprevisto siguió enchufado, generando superioridades por dentro y resguardando la espalda del lateral. Sin fallar un pase ni perder un duelo, redondeando una tarde para la posteridad.