El presidente del Deportivo arropa de nuevo al equipo

La Voz

TORRE DE MARATHÓN

El presidente del Deportivo, Juan Carlos Escotet, saluda a la afición blanquiazul antes del partido contra el Leganés.
El presidente del Deportivo, Juan Carlos Escotet, saluda a la afición blanquiazul antes del partido contra el Leganés. César Quian

Juan Carlos Escotet, presente en Huesca y Burgos, acudió al recibimiento del bus

01 may 2026 . Actualizado a las 21:24 h.

Una jornada más, la afición del Deportivo se congregó, desde horas antes, en la avenida Manuel Murguía, agolpada para dar el penúltimo aliento al equipo. Entre la marea blanquiazul se encontraba Juan Carlos Escotet, presidente del club, que continúa apoyando al equipo tanto en Abanca Riazor como lejos de tierras coruñesas —recientemente viajó a Huesca y Burgos, siguiendo los partidos desde la grada entre el público—.

Subido en una de las rampas de acceso al estadio, saludó a trabajadores del club que también esperaban la llegada del autobús del equipo, entre ellos Fernando Rodríguez (readaptador), Emilio Pena (fisioterapeuta) y Daniel Pedrosa (nutricionista).

Tras ello, se dirigió al deportivismo, saludando en repetidas ocasiones y agradeciéndole el cariño a una hinchada que lo recibió con gritos de «¡presidente, presidente!» y «presi, ficha a un 9». Respondió con una risa antes de instar a los aficionados a animar todavía más mientras señalaba al bus del Deportivo, que ya encaraba el inicio de la avenida.

Bengalas, bufandas y banderas al cielo para recibir a los jugadores. «¡Sí se puede!», gritaba la parroquia blanquiazul cuando el autocar abrió sus puertas. El primero en salir fue Antonio Hidalgo, regalando un día más una escena única. Exaltado, movió sus abrazos hacia arriba diciendo «¡¡Vamos!!».

La misma garra con la que Abanca Riazor recibió a los suyos. Abandonaban los 22 protagonistas el túnel de acceso al verde cuando se encontraron un tifo y un mar de bufandas inundando la grada. «Voa, Dépor, voa», rezaban. De fondo, unos atronadores fuegos blanquiazules.

Tuvo que aparecer Zakaria, ya en el 64, para redondear el ambiente. Llevaba apenas un par de minutos en el césped cuando superó a Juan Soriano. Enloqueció el neerlandés, que se lanzó a la grada para celebrarlo. Y enloqueció Riazor con el golazo de Noé Carrillo, al que Hidalgo había dado salida con el partido cuesta arriba. No le pesó al canterano, que le dio un +3 vital al Deportivo.

Fue la manera de poner el broche a una jornada que comenzó desde bien temprano, con los aficionados uniéndose en la calle Almirante Cadarso para disfrutar del Día de las Peñas con música en directo, comida y, sobre todo, muchas dosis de deportivismo.