Manuel Pablo, entrenador del Fabril: «En lo que realmente nos centramos nosotros es en mejorar jugadores»
TORRE DE MARATHÓN
«A Nsongo siempre le vimos potencial, tiene mucha hambre», destaca
23 abr 2026 . Actualizado a las 14:49 h.Manuel Pablo García (Bañaderos, 1976) está feliz. Se siente realizado tras liderar desde el banquillo el ascenso del Fabril a Primera RFEF y, además, ayudar en el desarrollo de jugadores llamados a subir al primer equipo.
—Ha sido una temporada fantástica. Estará encantado.
—Sí, ha sido muy completa, compitiendo muy bien desde el principio. Con algún bache, pero siempre con una misma idea de juego, de competir y de cómo afrontar los partidos. Hemos tenido esa continuidad que es la que nos ha llevado al ascenso.
—Bache de resultados, pero no de juego. Solo faltó acierto en ese tramo de diciembre en el que hubo algunas derrotas.
—Tuvimos resultados que se nos escaparon en casa, derrotas que llegaron seguidas... Pero la idea nunca varió. Siempre creímos que íbamos a tener más beneficios siguiendo esa línea marcada. Siempre afrontamos los partidos queriendo ser protagonistas. Los jugadores creyeron y asumieron el papel de apretar hacia adelante, siguiendo siempre la misma idea hasta el final, que es la que nos ha dado resultados positivos.
—Y la formación. Que vuestro delantero sea el nueve titular del primer equipo, ahora mismo, jugándose el ascenso a Primera, es buen indicativo.
—Siempre lo decimos. Nosotros, en lo que realmente nos centramos, es en mejorar jugadores. Lo que pretendemos es que esa calidad que todos tienen puedan llevarla a un ritmo alto, que es lo que les va a acercar a donde queremos. Intentamos que sea lo más parecido posible al fútbol profesional. Nos alegramos mucho por Bil [Nsongo]. Siempre le vimos mucho potencial y además él tiene esa hambre de crecer. Y es lo que está demostrando ahora en el primer equipo.
—Perdió a Nsongo y apostó por Dipanda, que le está dando un grandísimo rendimiento como nueve, a pesar de que en el juvenil jugaba más en banda. Con ambos trabajaron mucho en integración y en aspectos futbolísticos y físicos.
—Sí. Con Bil. el año pasado estuvimos viendo las zonas de remate, en dónde queríamos que atacara el espacio en función de cómo jugábamos. Siempre estuvimos muy encima de él. Al principio, nos costó por el idioma. Teníamos que darle pocas indicaciones para que nos entendiera. Pero él tiene mucha hambre. Aprendió español y ahora, tanto él como el resto, ya lo entienden todo. Y con Dipanda fue un poco parecido. Nosotros entendíamos que tenía potencial para ser delantero, pero tenía mucha competencia ahí. Incluso, al principio de temporada, cuando lo usábamos, lo poníamos de extremo. Pero desde mediados de diciembre ya dimos el paso de ponerlo de delantero, incluso con Bil en convocatoria como pasó en Soria o en Ávila, porque queríamos verlo ahí. Creíamos que podía darnos en ese puesto y lo empezamos a alternar con Bil, viendo situaciones para que estuviera uno u otro.
—El pasado verano tomó la decisión de contar con todos los jugadores de Abegondo con contrato, los que subían de juveniles incluidos, antes de pensar en fichajes. Se juntaron casi cuarenta. ¿Cómo fue ese momento?
—Había jugadores que seguían, otros que volvían de cesiones, otros que subían del Juvenil.... Entendíamos que queríamos verlos a todos. Y el ejemplo más claro es el de Domínguez, que venía no participar mucho en Tercera [con el Betanzos], pero que con nosotros había crecido mucho cuando había estado en el Juvenil. Había casos como el suyo que queríamos verlos en este contexto. De ahí esa plantilla larga en pretemporada. También decidimos mantenerla durante el campeonato porque el año pasado acabamos cojos en determinadas posiciones, como también pasó este año al final con la de central.
—¿Cómo ve a Samu?
—Igual que cuando lo conocí [se ríe]. Ahí ya me quedé impresionado con su nivel defensivo. Es un chico que vive concentrado los noventa minutos. Siempre piensa que puede haber un fallo y él está atento para corregir situaciones. Con balón también ha mejorado mucho, pero es una garantía. Las situaciones de riesgo le son familiares y no rehúye de ellas. Vive pensando en lo negativo y preparado para corregir. Es un jugador que ha crecido mucho, pero en realidad es el mismo de siempre. Es el que conocí en juveniles.
«Los que terminan en juveniles y tienen contrato estarán con nosotros y los veremos»
El Fabril jugará la próxima temporada en Primera Federación, en una liga más exigente. Pero Manuel Pablo mantiene la fe en los chicos que llevan tiempo formándose en Abegondo.
—Hay nuevo contexto. Más exigente. ¿Qué ocurrirá con juveniles que suben como Álvaro Fraga, Lucas Castro o Iker Gil?
—Yo creo que va a ser la misma idea del verano pasado, de verlos a todos. Hay cedidos en Primera RFEF, que aún tenemos que hablar con ellos para ver qué es lo que quieren y ver también qué es lo que quiere el club. Los juveniles que terminan etapa [2007], y que tienen contrato, van a estar en dinámica con nosotros al principio y luego se tomarán decisiones viendo lo mejor para ellos y quién se puede quedar y quién tiene que salir cedido. Todavía queda mucho para concretar, pero va a depender de lo que pueda pasar con los cedidos y de las posiciones que veamos que necesitamos reforzar. Hay que hablar con todos los que están aquí, porque contamos con una buena base; y a partir de ahí intentaremos acertar en fichar para posiciones que puedan estar más vacías.
—¿Habrá mayores de 23 años?
—En principio, entendemos que si el jugador puede ser sub-23 es mucho mejor. Si luego hay alguna posición determinada que no encuentras nada, y tienes que reforzarte con uno mayor... Pues se verá. Pero nuestra intención es tener sub-23 para poder compaginar con el primer equipo.
—¿Para el Dépor es vital tener a un Fabril en Primera RFEF?
—A nivel de conjunto, te puede dar cosas como acercarte más al ritmo competitivo del fútbol profesional. Pero tampoco nos tenemos que volver locos. Hay jugadores con talento que salen de Tercera División. Tenemos ejemplos muy claros como Yeremay y Mella que casi no tocaron la Segunda Federación y fueron directamente al primer equipo, porque ya tenían ese nivel.