Los coruñeses están obligados a ganar al abrigo de su hinchada para mantener el paso de sus rivales, con el ascenso directo a tiro de victoria
20 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Por si alguien no estuvo atento a la jornada, Antonio Hidalgo resumió en un solo párrafo la situación: «Llega el momento en que tienes que sumar de tres para mantenerte en la lucha de la parte alta». Así lo hicieron el viernes el Racing de Santander y el Las Palmas; así lo hizo el sábado el Castellón y así lo hicieron el domingo el Eibar y el Almería. Todos haciendo valer su condición de local. La misma que defenderá el Deportivo cerrando la jornada 36. «Es el momento en el que todos queremos estar, en el que llega el final. Con presión y tensión. Es lo que queríamos vivir cuando empezó el año», sostuvo el míster, convencido de que «echar cuentas no sirve para nada. Está todo muy igualado. Ahora es muy importante centrarte en ti mismo y ver poco de los demás. Hay siete u ocho equipos luchando en un pañuelo». Concretamente, en los dos puntos que separan el ascenso directo de quedar fuera de zona de play off. En medio de este atasco se mueve ahora el conjunto coruñés, con un pie en la opción de superar el objetivo marcado y el otro en la posibilidad de no llegar. «La salvación va a estar más barata y los puestos de arriba más caros. Mentalmente hay que ser fuertes», reclamó Hidalgo antes de abrir una semana crucial.
El sábado vendrá el choque a cara de perro en el Plantío, pero cinco días antes y después de nueve sin jugar visita Abanca Riazor un conjunto en la parte baja de la clasificación (20.30 horas, LaLiga TV Hypermotion). Donde estaba y sigue el Huesca, que amargó la visita al Alcoraz. El Mirandés se aferra a la posibilidad de quedar a tiro de dos de la salvación si logran un triunfo que estire hasta los seis seguidos su racha de partidos sin caer.
El Dépor ya ha enlazado esa media docena, pero el par de empates en los más recientes no han permitido despegar al conjunto blanquiazul. Cierto es que no tuvo nada que ver el sabor de boca que dejaron ambas igualadas. La última llegó tras un primer tiempo rácano y un segundo tramo que los coruñeses no supieron cerrar. La anterior, en casa frente al Málaga, fue el escaso premio a una de las mejores actuaciones del curso. Si no concluyó el triunfo, sirvió al menos para reenganchar a una hinchada que ha dado reiteradas muestras de sintonía y excelente disposición.
A ella han vuelto a apelar Hidalgo y un plantel que deberá dosificar ante la acumulación de duelos. La buena noticia está en que solo hay una baja (la de David Mella) que lamentar. El riesgo, el derivado de la acumulación de futbolistas a una sola amarilla de la sanción. José Ángel Jurado, Adriá Altimira, Luismi Cruz, Yeremy Henández y Samuele Mulattieri se perderán el partido de Burgos en caso de ser amonestados ante los de Antxon Munueta.
Factores a tener en cuenta al configurar el once, al que varios aspiran a entrar, tras no haberlo hecho en Huesca. En el eje de la zaga, Lucas Noubi sostendrá el pulso que últimamente mantiene con Dani Barcia por hacer compañía a Miguel Loureiro. En la medular, es Riki quien se postula, con la posibilidad de sentar a Diego Villares o adelantar al incombustible Mario Soriano, lo que dejaría como damnificados a Luismi o a Stoichkov.
La plaza más abierta es la de punta, porque, como indicó el míster, «nos falta encontrar la contundencia en área rival y en esta fase del campeonato es fundamental». Deberían aportarla Mulattieri, Bil Nsongo o Zakaria Eddachouri. El neerlandés parece haber perdido el favor del técnico, pero sus tres goles de la primera vuelta a los jabatos podrían valerle otra oportunidad.
Alineaciones probables
Deportivo: Ferllo: Ximo Navarro, Noubi, Loureiro, Quagliata; Villares, Mario Soriano; Altimira, Luismi Cruz, Stoichkov; Bil Nsongo.
Mirandés: Juanpa; Tamarit, Juan Gutiérrez, Cabello, Medrano; Bauza, Selvi; Javi Hernández, Unax del Cura, El Jebari; Carlos Fernández.