El Deportivo aspirará el lunes frente al Mirandés a tres puntos que igualen su casillero de puntos en el estadio blanquiazul y a domicilio
16 abr 2026 . Actualizado a las 21:15 h.Volver a casa siempre es una buena noticia para el Deportivo, que nunca camina solo, pero rentabiliza mejor su fútbol a domicilio que de local. Hace cinco meses, en noviembre pasado, cuando se impusieron al Ceuta, fue la última vez que los blanquiazules contaron en su casillero más puntos en Abanca Riazor que como visitantes: 15 frente a 14 por aquel entonces. Desde entonces han superado rachas sin ganar, han reforzado la plantilla y han tenido que salir a flote de las lesiones de sus jugadores de referencia, pero avanzan por los dos meses finales de Liga como aspirantes al ascenso directo. Antonio Hidalgo ha sostenido el ambicioso objetivo a partir de un sobresaliente rendimiento a domicilio. Este marca el camino de aquello que él mismo y sus jugadores quieren alcanzar también en casa.
La oportunidad de igualar ambos réditos llegará en la próxima jornada. Con 29 puntos como local (61 en el global), una victoria el lunes (20.30 horas, LaLiga TV Hypermotion) contra el Mirandés permitiría al Dépor no solo sostenerse en la segunda plaza de la clasificación, que dará acceso directo a Primera a final de curso, sino igualar los 32 puntos que ahora acumula a domicilio.
«Estamos en un momento en que nos sentimos muy, muy fuertes. Hemos encontrado ese punto donde el equipo es sólido y, a la vez, es capaz de jugar hacia delante. También somos capaces de juntarnos y salir a la contra. Estamos cómodos en varias facetas del juego y creo que llegamos en buen momento a este tramo final de temporada», proclama Riki, que se declaró cada vez mejor físicamente y en cuanto a conceptos para ayudar al Deportivo a seguir dando pasos hacia delante en su competitividad.
El reto de igualar, con el próximo triunfo en casa, el rendimiento deportivista en casa con el de fuera después de cinco meses se complementa con otro al alcance de los blanquiazules también el lunes que viene y que pone en valor aquel inicio de temporada en que sí habían sido capaces de levantar un fortín bajo la torre de Marathon. El equipo coruñés había comenzado la Liga con siete partidos consecutivos en que se había mantenido invicto en Abanca Riazor. En estos habían cosechado quince puntos de 21 (2,14 puntos por encuentro), gracias a un balance de cuatro triunfos y tres empates. Ahora mismo encadena tres jornadas sin perder como local, con dos victorias y un empate, pero si gana al Mirandés llegará a sumar 10 puntos de los últimos 12, es decir, 2,5 por partido.
Enviaría así todo un aviso a sus rivales acerca de un Deportivo que va muy en serio en la actual recta final liguera, decidido a defender con uñas y dientes su posición en la cumbre de Segunda, mientras levanta en casa el granero de puntos desde el que volará hacia Primera División. Con la hinchada implicada sin rodeos en el devenir de su equipo, la mejor manera que los blanquiazules tienen de ensalzar su apoyo pasa por sumar de tres en tres cada vez que juegan con el viento a favor de sus aficionados. Sería la mejor manera de proclamar que el Dépor conoce el camino hacia el ascenso directo.