El Deportivo gana a pie natural

TORRE DE MARATHÓN

Giacomo Quagliata centra durante el duelo entre el Deportivo y el Málaga en Abanca Riazor
Giacomo Quagliata centra durante el duelo entre el Deportivo y el Málaga en Abanca Riazor César Quian

Tras conseguir cargar mejor el área rival, ha aprovechado las ausencias de Mella y Yeremay para poblar las bandas con futbolistas dedicados a centrar

11 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

«Hemos incidido muchísimo en los últimos meses en esa situación de tener más gente en el área; cargarla y dar tiempo para poder hacerlo». Mientras el juego del Dépor palidecía, acompañaran los resultados o no, Antonio Hidalgo machacaba el mismo mensaje en sala de prensa: el problema no estaba en la selección del ariete apropiado sino en la falta de acompañantes del punta en el momento de rematar. El conjunto coruñés no encontraba a su referente ofensivo, pero tampoco disponía de alternativas para marcar. El paso al frente de Samuele Mulattieri, exprimiendo las escasas oportunidades dadas por el entrenador, y la irrupción de Bil Nsongo han mejorado la situación arriba, pero lo importante, a juicio del míster, ha sido convertir el gol en un asunto grupal. Cada vez llegan más.

Para ello, ha despejado casi por completo el carril izquierdo y en el derecho ha doblado el lateral. Aprovechando las bajas de David Mella y Yeremay, el técnico ha prescindido de los extremos a pie cambiado. Ahora que son menos los ocupantes de los carriles, el balón colgado se ha vuelto un recurso habitual: «Es una evidencia. Esa situación de pie natural da la posibilidad de que el centro tenga más probabilidad de remate. En eso hemos evolucionado, hemos entendido lo que necesitaba cada partido. Toca seguir incidiendo en lo mismo», señalaba antes del duelo con el Málaga, un par de días después del 2-0 al Córdoba en Abanca Riazor. Ese choque de martes registró el (doble) ejemplo perfecto de lo pretendido por el míster. Asistió siempre Adrià Altimira; vieron puerta Lucas Noubi y Giacomo Quagliata. Sin necesidad de un 9 en estado de gracia, el plan funcionó.

En la concentración de citas (tres en siete días) los coruñeses hicieron acopio de centros: hasta 32 (récord) frente al Sporting, y aunque fueron la mitad ante el Córdoba, el hito estuvo en la efectividad. Un 44 %, muy por encima de lo usual en el conjunto blanquiazul. De hecho, la serie completa de envíos acertados desde las bandas (8, 7 y 6) rompe con la tradicional imprecisión del Dépor de Hidalgo en esta suerte. Tras haber llegado a ocupar el puesto 17 de la categoría en cuanto a centros que llegaban a destino, ahora solo tiene diez rivales por delante, con un promedio de 4,4 por encuentro. Aún discreto, pero en progresión.

El foco, claro, se detiene en Altimira; entre otras cosas, por la novedad. Nuevo ojito derecho de la hinchada, se llevó en marzo el premio de jugador del mes. Sin embargo, el ocupante de la orilla opuesta no desmerece al ex del Villarreal. Si en el choque intersemanal sumó su segundo tanto de la campaña (el otro había sido, precisamente, en El Arcángel), el sábado, Quagliata se lució sin marcar.

Las perspectivas no prometían: Larrubia, uno de los referentes de la categoría, amenazaba con demandar mucha atención, rebajando los bríos ofensivos del italiano. Nada que ver. El ex del Cremonese fue protagonista desde el principio: mantuvo una fricción constante con Carlos Puga, al que acabó provocando una amarilla, pisó asiduamente campo malacitano y levantó a la grada con una espectacular volea de larga distancia en el 42. Aún chutó otra vez en el segundo tiempo, además de servir un gran pase en profundidad a Yeremay para que el canario envenenase el balón, obligando a Garrido a barrerlo sobre la línea de gol. Larrubia abandonó el césped, sin hacer ningún ruido, a un cuarto de hora del final.

El mérito del jugador número 12 (el dorsal no puede ser casualidad) crece si se atiende a que apenas coincide con su socio habitual en ataque (Yere sigue en fase de recuperación) y tampoco tiene pareja fija desde el eje de la zaga. El único central zurdo, Dani Barcia, juega muy de vez en cuando, mientras Miguel Loureiro, Arnau Comas y Noubi han pasado ya por la posición.

El Alcoraz es terreno abonado para otro bombardeo, con el Huesca (como el Mirandés, próximo oponente) entre los conjuntos que más centros permiten. Chollo para este Dépor a pie natural.