Riazor, talismán y caldera del Dépor

A. S. Aguado A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

César Quian

Vivió la segunda mejor entrada del curso en Liga, reuniendo a más de 25.800 deportivistas en un duelo clave para las aspiraciones del equipo

31 mar 2026 . Actualizado a las 23:06 h.

Antonio Hidalgo fue claro en la previa. Después de la unión equipo-afición mostrada ante el Zaragoza, había que repetir esa atmósfera única de Abanca Riazor. «Que todo el mundo empuje. Llega la parte final, y nos jugamos todo». Y ya desde por la mañana los colores blanquiazules fueron dejándose ver por la ciudad y agolpándose, hacia última hora, en los aledaños del estadio. Este martes no había recibimiento. Ni el equipo venía en bus. Pero poco le importó a la parroquia deportivista. Allí se congregaron, especialmente los más pequeños y hasta un Javier Manjarín que pasó desapercibido, para dar el penúltimo aliento a los suyos.

César Quian

—¡Stoichkov, marca un gol!

—¿Uno? ¡Uno, no; dos!

—Bueno... Primero uno, luego otro.

El andaluz, receptor del mensaje y un espectador más de la conversación, sonreía. Pero ayer no. Este martes le cedió el testigo a Noubi y Quagliata. Sus goles hicieron retumbar Riazor. La grada celebró extasiada los goles, suspiró aliviada con un paradón de TRS —The Real Shark, como se conoce a Ferllo— a Guardiola y ovacionó la entrada de tres canteranos como Bil, Noé y Yeremay. Esta afición no necesita mucho para dejarse la garganta y alentar hasta el último segundo. Ya se sabe.

A Coruña y el deportivismo respondió: 25.829 hinchas (la segunda mejor entrada de la temporada en Liga). Y, como música de fondo de la victoria, un: «¡Nos van a ver volver!». La caldera de Riazor. Cinco partidos en casa para creer. Ahora más que nunca.