Siesta y victoria del Deportivo ante la Real Sociedad B en San Sebastián

Breogán Blanco

TORRE DE MARATHÓN

LOF

02 mar 2026 . Actualizado a las 18:53 h.

Cuando en la primera vuelta el filial donostiarra visitó Riazor, se llevó los primeros puntos como visitantes de la temporada. Dicho revolcón cambió la dinámica de ambos conjuntos y demostró que, en esta categoría, por la confianza suele entrar el engaño.

Antonio Hidalgo introdujo varios cambios, sistema incluido: 1-4-4-2 con la vuelta de Quagliata al carril izquierdo junto con David Mella, Luismi en la derecha con Riki-Soriano en el doble pivote y Stoichkov acompañando a Zakaria en la punta de ataque.

Me sorprendió la elección de nombres extremadamente ofensivos para lo que viene siendo habitual en Hidalgo, más pendiente de buscar control que propuesta con balón. Sin embargo, a pesar de que Luismi y Mella conectaban relativamente fácil con los delanteros o con la pareja Soriano-Riki para dar continuidad a la jugada, el Dépor no se imponía sobre el verde. Tanto fue así que el cuadro blanquiazul solo había inquietado la portería en dos ocasiones contadas mientras que ya se encontraba por debajo en el marcador tras una mala lectura en la salida de balón.

Todo cambió en el minuto 73, el equipo donostiarra se quedaba en inferioridad numérica y entraba en el campo Nsongo que, minutos después, se inventó un gol de la nada para dar vida al equipo coruñés.

Me gustó la reacción del equipo los últimos 10 minutos de partido y la celebración en la remontada, con todos los integrantes del banquillo recorriendo el campo para formar una piña, conscientes de la importancia de la victoria.

No me gustó la falta de ambición blanquiazul, sesteando a golpe de domingo hasta el minuto 82 tras ponerse por delante en el electrónico a poco de comenzar el encuentro. Tampoco la incapacidad plasmada a la hora de dominar con el balón repitiendo datos habituales: poca profundidad, sin presencia en área rival y generando menos goles esperados (xG) que el rival.

Si todo lo relatado anteriormente, al entrenador blanquiazul no le preocupa, diría que estamos ante un visionario que tiene seguro el ascenso o alguien que reconoce la realidad de una manera peculiar. Debemos mejorar.