David Mella alza la mano en el Reino de León

TORRE DE MARATHÓN

David Mella, en la jugada del penalti en el Cultural-Dépor.
David Mella, en la jugada del penalti en el Cultural-Dépor. César Quian

Su entrada cambió la cara y avivó al Deportivo, aportando verticalidad, movilidad y desborde antes de forzar un penalti decisivo en el añadido

31 ene 2026 . Actualizado a las 22:42 h.

Apretaba la Cultural en el Reino de León cuando Antonio Hidalgo apostó por mover fichas. Necesitaba su Dépor un agitador, alguien que cambiase el rumbo del partido para evitar un nuevo sonrojante traspié. Mirada rápida a la banda del técnico. Minuto 56. Oportunidad para el 11. Para David Mella Boullón.

Comenzó el espectáculo del de Teo. Revulsivo, hizo gala de su velocidad y avivó una zona de ataque congelada y discreta. Verticalidad, movilidad, presencia, calidad, desborde. Una mezcla perfecta para cocer algo más que un punto. Primer aviso: centro de Mella que no termina de rematar Quagliata. Segundo aviso: centro envenenado que se estrella en el larguero.

No llevaba ni diez minutos en el verde y ya había cambiado la cara del Deportivo. El talento de un jugador diferencial como él, pidiendo a gritos su puesto en el once. Remató su repertorio —12 toques y 86 % de precisión en sus pases— forzando un penalti. Mella gana la espalda de Barzic, y Badía traba el pie del extremo dentro del área. «Intento hacer un uno para uno con el portero justo cuando me da la patada. Es clarísimo», reconocía después en zona mixta. Era el añadido y a su socio no le pesó. Yere puso el broche.

Éxtasis en la grada, piña en el verde y +3 en el bolsillo. «Si sabemos que alguien lo puede hacer es él [Yere], tiene esa calma en la cabeza que le hace marcar el penalti así. Se nota que jugamos todos, que la gente salga corriendo del banquillo en el gol demuestra lo que somos: un equipo y una familia», resumía Mella. Alegría compartida con Ximo Navarro. En León tocó su regreso.

Fijo discontinuo en el once del Dépor —lleva 12 titularidades este curso—, Mella alzó su mano en el Reino pidiendo paso más allá de revulsivo. «Trabajo en el día a día para poder jugar los máximos minutos posibles, intento hacerlo lo mejor posible, sea suplente o titular, que sea lo que el entrenador quiera», sentenciaba, dejando la pelota en el tejado de Hidalgo. Y entre tanta llamada y alegría, también hubo un momento para la crítica: «Tenemos bastantes ocasiones, nos falta ejecutarlas bien».

«Es bonito pensar que puede llegar otro ascenso, ojalá se dé». ¿Y si sí? El Dépor sigue en la pelea. Mella mejora al equipo. El 11 de vida.