La Segunda División siempre ha premiado el aspecto defensivo por delante del ofensivo. Es difícil ascender siendo un equipo supervirtuoso. El Dépor no está encontrando la mezcla del control y el fútbol de transición que marca la diferencia en el equipo. Mella y Yeremay hacen unas transiciones muy buenas, pero en el inicio del juego a veces hace falta controlar, dominar los partidos. Es cierto que el fútbol se está yendo hacia lo físico y a correr. Pero yo sigo pensando que controlar el balón es algo muy importante, porque mientras tienes la pelota el rival no te ataca. Cuando vas arriba y encajas dos o tres goles, es porque no tienes el balón. El Dépor está a medio camino entre dominar y ser un equipo de transiciones. A largo plazo el Dépor tiene que ser superior, porque fuera de casa está sacando adelante sus partidos. Vemos un equipo más dañino fuera que en casa, igual que se le puede ganar más en casa que fuera. El Dépor fuera transita y hace daño, pero en casa quiere abrirse y vienen los problemas. Si el Dépor es capaz de ser fiable y regular, sumará muchos puntos. Pero tiene que ser más fiable en casa que fuera. El éxito está ahí. El equipo bueno va a sacar sus partidos en casa.
Hay que cuidar a los jugadores de arriba. Si Yeremay estuviera todo el año destacando, no estaría ya en el Dépor. Si fuese capaz de mantener su mejor rendimiento 42 jornadas, ya no estaría. Segunda es largo plazo, es no tener baches grandes y, cuando llega la hora de la verdad, ganar los partidos importantes y contra los rivales que ha de ganarlos. No hay secretos. Defender bien y rentabilizar los goles, esa es la clave. Ahora es cuando empieza a contar que tengas baches buenos o malos, ya es diferencial todo lo que pase.
El Dépor llega perfecto a la segunda vuelta: tiene la experiencia de cómo es la categoría y de los altibajos que ha tenido, llega con la humildad de saber que, si no está al 100 %, cualquier rival le puede hacer daño, y dispone de una plantilla para subir a Primera. En cuanto a los fichajes, incorporar jugadores a lo largo de la temporada siempre me parece positivo, porque renuevan la energía de un vestuario, pero quizá el Dépor se ha quedado corto por ahora. Durante mi carrera jugué con Antonio Hidalgo y era muy buen jugador, un mediocentro capaz de dar pausa y acelerar el juego cuando convenía. Ese perfil le hace falta al Dépor. Con un futbolista como él estaría más cerca el ascenso.
Julio Álvarez fue futbolista y jugó casi 500 partidos en Primera y Segunda División.