El entrenamiento a puerta abierta en el estadio congregó a unos 300 aficionados que recabaron autógrafos, vídeos y fotos de sus ídolos
05 ene 2026 . Actualizado a las 20:56 h.Los regalos se adelantaron unas horas para la afición blanquiazul. Al empate conquistado en el partido del domingo se unió la jornada de unión e identidad que la plantilla y su hinchada disfrutaron este lunes bajo el sol que calentaba la grada de Tribuna del estadio coruñés. Unas horas después de que el equipo entrenado por Antonio Hidalgo sellase su primer punto de los últimos doce en juego, unos 300 seguidores acudieron al entrenamiento más especial de toda la temporada.
Allí estuvieron María y Pepe, que aún esperan para cumplir los diez años, pero a quienes no llegaba la hora de correr hasta el muro que rodea la banda de Abanca Riazor para reclamar a su ídolo. «¡Mella!», le saludaban desde la grada mientras el canterano de la cabeza pintada se aplicaba en sus ejercicios de recuperación junto a los deportivistas titulares tras el esfuerzo de la Liga.
Los jugadores que conformaron la alineación frente al Cádiz fueron los primeros en agarrar rotuladores y teléfonos móviles para inmortalizar la ilusión de todos. Hasta a Altimira, debutante con nota en su primer partido con la blanquiazul, le quedó claro que ha caído de pie en una hinchada que no paraba de abrazarle. «¿Nos podemos sacar una foto?», le reclamó un sonriente chaval pecoso. «Claro», le respondió el nuevo. «Yo también me llamo Adrián», le dijo el hincha tras el posado. «¡Chócala!», le contestó el futbolista, que no paró de firmar camisetas y sonreír en una mañana de recuperación física, y sobre todo anímica, para unos jugadores que habían acabado el último partido con la sensación de que los tres puntos se les habían escurrido entre los dedos.
Faltó Oito
«¿Dónde está Oito?», preguntaba un pequeño seguidor deportivista. «No pudo venir», le contestó el adulto que se sentaba a su lado. «¿Por qué?», insistió el niño a la espera de una respuesta que el periodista no escuchó. La ausencia en el césped de la simpática mascota, que convive a diario con los jugadores en la ciudad deportiva, no fue la única en la mañana genuinamente blanquiazul previa a la llegada de los Reyes Magos. También faltó Bachmann, con pie y medio fuera del club, pero no así Ximo y Escudero, que completaron la sesión y dan otro paso en la recuperación definitiva de sus largas lesiones. Quizá alguno de los dos pueda llegar a tiempo para el último compromiso de la primera vuelta, en el que el equipo coruñés visitará al Las Palmas (sábado, 18.30 horas, LaLiga TV Hypermotion).
A Antonio Hidalgo también le tocó sacarse fotos y firmar en una bufanda. Hubo cariño para todos, incluso para Germán Parreño, uno de los últimos en retirarse de la práctica para acercarse sonriente a la grada. Allí le esperaban muchos aficionados y también su familia. Al guardameta, suplente frente al Cádiz en detrimento del recién llegado Álvaro Ferllo, los Reyes Magos blanquiazules de la grada le trajeron un saco de cariño. «Dame tus guantes», le pidieron. La ilusión del ilicitano es que esta temporada aún le quede mucho por parar.