Zakaria, el pichichi del equipo, se perdió el duelo a última hora por enfermedad pero sus recambios fueron determinantes en el triunfo
23 nov 2025 . Actualizado a las 20:39 h.«La idea era darle continuidad al equipo». Antonio Hidalgo, todavía con el susto metido en el cuerpo, maldecía al finalizar el encuentro el mal faria de haber tenido que tirar a la basura, el mismo día del partido, el plan que había trabajado con esmero durante una semana. Un virus dejó encamado a su máximo goleador, Zakaria Eddahchouri (8 tantos y 5 asistencias en lo que va de temporada); y le obligó a sentar en el banquillo a Arnau Comas, también con síntomas: «No estaba para noventa minutos». No hay cosa que más desafíe a un entrenador que enfrentarse a algo que escape a su control. Y al catalán le tocó armarse de improvisación.
El técnico del Deportivo aplicó la lógica y alineó de inicio a Mulattieri en lugar del neerlandés como referencia del equipo. Pero las condiciones del italiano nada tienen que ver con las de Zaka. El transalpino es más dinámico con balón con los pies y más agresivo en las disputas; pero quizás sea menos eficaz en el área. Perfiles distintos que obligan a jugar de una manera diferente.
No estuvo cómodo de salida el Deportivo. Pero fue Mulattieri precisamente el que alfombró la reacción. Tras un balón largo de Luismi Cruz sobre Yeremay, el canario dejó solo al italiano, que mereció el gol con un remate a bocajarro que el meta visitante desvió a córner. Fue el saque de esquina en el que Carlos Hernández logró el autogol que provocó que el cuadro coruñés comenzarse a hacer su juego. Mulattieri llevaba un mes sin ser titular. Desde el aciago duelo de Valladolid que le provocó unas molestias que desembocaron en lesión. Así que Hidalgo solo le dio una hora de encuentro contra el Ceuta. Tocaba entonces acudir al plan C: Stoichkov.
«Conozco a Stoi muy bien. Sé lo que puede dar. Es un jugador de primer nivel para esta categoría. Nos está dando mucho, incluso sin jugar, por la veteranía que ahora tiene», justifica el entrenador. Ni tres minutos tardó en salir y marcar el 2-0 del Deportivo. «Creo que fue el primer balón que toqué», sonreía el jugador a la conclusión del duelo.
El fútbol es tan caprichoso que quiso que dos de los jugadores que se vieron beneficiados por el virus que se coló en el vestuario blanquiazul fuesen los que elaborasen el gol de la victoria. Porque sí, como reconoció Hidalgo en sala de prensa, no estaba en su mente que Dani Barcia fuese titular. Pero el canterano aprovechó la oportunidad y fabricó el 2-0, con una fabulosa conducción en salida de balón que redondeó con una gran pase largo que dejó solo a Stoichkov ante el meta rival. El cedido por el Granada completó la jugada maestra con una vaselina perfecta. Golazo.
Pero aún habría un último nueve. Ya en la recta final, Hidalgo dio entrada a Cristian Herrera y acomodó para ello las posiciones de Yeremay y Stoichkov; para desorganizar la defensa visitante. El canario acabó como improvisado falso nueve y el canterano tuvo la sentencia en un mano a mano que no supo definir. Era la guinda.