En estos tiempos que nos ha tocado vivir, es muy común la euforia cuando el camino se presenta soleado. Vaya por delante mi optimismo mesurado tras lo visto hasta ahora, pero he de reconocer que la crítica «aunque desagradable, es necesaria», parafraseando a Winston Churchill. Hablando sobre el partido, Antonio Hidalgo repetía 11 con respecto a la goleada en Vitoria y exactamente los mismos 16 participantes sobre el verde tras los cambios: 1-3-4-2-1 con balón pero con ajustes sin él.
Mulattieri ocupaba el carril derecho desde un inicio sin balón, quizá intentando asumir parte del trabajo defensivo de Luismi, muy mejorable hace escasos siete días. Y es que el italiano aporta mucho más al equipo de lo que parece a simple vista: trabajador incansable, es un ganador de duelos notable, da pausa a un equipo atrevido cuando recibe de espaldas y no está exento de calidad.
El plan de partido del Deportivo poco varió en la posesión del esférico contra un rival en bloque medio-bajo: «acostar» en los perfiles tanto a la pareja Villares-Soriano en la zona de inicio como a Yeremay y Luismi en los tres cuartos de campo, buscando generar superioridades en los carriles con un David Mella imparable (por la derecha) e indirectamente liberar la parcela central, en donde se marcan las diferencias.
Sin embargo, la desigualdad apareció en dos acciones que particularmente definen el trabajo y la presión, esta última sello del entrenador catalán. No siendo un partido brillante ofensivamente hablando en cuanto a ocasiones generadas, el cuadro blanquiazul dominó con relativa tranquilidad a un Huesca que no inquietó en demasía y sufrió el talento (indiscutible) de los atacantes herculinos en cada acción.
Es importante incidir en que con talento se puede competir en la élite, pero no es suficiente para quedarse y hacerlo asiduamente. Para ello se deben añadir muchos más factores a la ecuación: dirección, restricciones, esfuerzo, condición física, motivación, inteligencia social y táctica, compañerismo y un largo etcétera de elementos que englobar. Podríamos decir con ilusión (y sensatez) que este comienzo de temporada las ha aunado en la dinámica blanquiazul, afición mediante. Sigamos.