Bienvenida normalidad, la pesadilla de Primera Federación terminó

Breogán Blanco

TORRE DE MARATHÓN

CESAR QUIAN

13 may 2024 . Actualizado a las 11:31 h.

El Deportivo comenzaba la temporada con el rótulo de candidato absoluto al ascenso, pero con dudas sobre su planificación deportiva: nuevo director deportivo, nuevo entrenador y fichajes de renombre para la categoría: Ximo Navarro, Paris Adot, Valcarce, Pablo Vázquez, Hugo Rama o Balenziaga, entre otros.

Cierto es que la ciudad lleva cuatro años inmersa en una pesadilla de la que nunca ha podido despertarse, hasta hoy. A pesar de todo se alcanzaron buenos números en el inicio de temporada, con Idiakez inamovible en su sistema 1-4-2-3-1 pero con dos desplazamientos de infausto recuerdo a pesar del resultado, Lugo y Salamanca, en donde el equipo perdió a su único 9 referencia y a uno de sus jugadores más desequilibrantes, el 10.

La dinámica se volvió incertidumbre, ningún cambio en el plan de partido y una débil apuesta por la cantera, en donde Mella apenas disponía de minutos y Martín Ochoa intervenía por necesidad.

Predominaban los días nublados con algún que otro claro, tanto, que Imanol Idiakez llegó a mediados de diciembre jugándose el puesto en O Carballiño, en dónde por fin Yeremay y David Mella compartieron minutos en el verde, siendo este último clave para traer los tres puntos y al técnico vasco de vuelta a casa.

Ahí se abrió el cielo para el Deportivo, que enriqueció su propuesta con variantes en el sistema dependiendo del rival: 1-3-4-2-1 con Mella ocupando todo el perfil derecho en ataque y Yeremay con más protagonismo en el carril central junto a Lucas Pérez, 1-4-4-2 una vez recuperado Barbero, y el siempre fiel 1-4-2-3-1.

No solo en los sistemas se pudo observar la evolución del Dépor: defendía en bloque bajo para transitar con sus extremos, predominio del centro lateral en partidos más cerrados (véase hace una semana en Sestao) o una presión alta en dónde Villares y Jurado marcaban las diferencias.

Cabe resaltar la capacidad de la línea defensiva deportivista, cómoda en cualquier contexto y muy sólida en centros laterales. No encajar ha sido una de las claves de la temporada.

Mención especial para Pablo Vázquez, al que ya conocíamos de su etapa en un Cartagena recién ascendido a Segunda, en el que salvó la categoría y era titular habitualmente.

Pero si algo ha caracterizado la temporada ha sido la explosión de Abegondo, algo que todos los que seguimos la actualidad de la cantera conocíamos; solo faltaba que alguien apostase por ellos y no solo con palabras, como Óscar Cano.

Yeremay y David Mella se erigieron en dos de los tres jugadores más diferenciales del equipo, Lucas mediante. Talento, gol, asistencias, despliegue físico hasta la extenuación y, sobre todo, identidad, algo que comparten con el 7.

La grada se conectó desde un primer momento con aquellos a los que considera de los suyos, esos que rechazan ofertas de categorías superiores para seguir en el club su vida. Gracias, chicos. Gracias por hacernos despertar de una pesadilla que nunca debió ocurrir, un club como el Real Club Deportivo de La Coruña siempre ha debido competir en categoría profesional, por tradición y, sobre todo, por su afición, «esa hinchada que nunca se rinde», gracias a todos. Decía Óscar Wilde, «nos prometieron que los sueños se harían realidad, pero se les olvidó que las pesadillas también son sueños», por lo que, desde mi humilde opinión, celebraré este ascenso con inmensa alegría y mesura (no es incompatible), pues no debemos olvidar que esta debe ser la realidad de un club como el Dépor, un club histórico del fútbol español (y europeo) al no debe engrandecer la normalidad. Forza Dépor sempre!