La opinión de Vicente Celeiro: Las bases hacen que seamos optimistas con un nuevo comienzo

Vicente Celeiro EXJUGADOR DEL DEPORTIVO

TORRE DE MARATHÓN

SANDRA ALONSO

12 may 2024 . Actualizado a las 23:09 h.

Mi gol al Racing de Santander en 1988 se revalorizó en estas últimas cuatro temporadas. Entonces, nos permitió evitar el descenso a la categoría de bronce que ahora hemos visto lo dura que es y lo que ha hecho sufrir al equipo. Pero es que, además, entonces no contábamos con el respaldo social de las 30.000 personas que van ahora al campo ni con el apoyo económico de Abanca, que ha respaldado la situación del equipo. Así que las bases hacen que seamos optimistas con este golpe de efecto que supone el ascenso. En 1988 no teníamos ni presidente, a saber en qué podría haber desembocado aquel descenso. Y, sin embargo, fue un punto de inflexión para que llegasen buenos años después. Ojalá suceda algo parecido ahora, aunque habrá que ir paso a paso, sin duda, porque la Segunda División es muy complicada e imposible de predecir. Posiblemente habría que reforzarse y saber competir en una categoría en la que puedes pasar de estar arriba a estar abajo en solo unas semanas. Pero eso ya lo analizarán en su debido tiempo.

Ahora lo que toca es disfrutar de lo conseguido. El ascenso del Dépor responde a la lógica, por presupuesto, nivel de plantilla y grandeza, pero se ha logrado gracias a algunas situaciones que no se habían dado en ninguna de las tres temporadas anteriores en esta categoría, en la que era también superior. La primera es la importancia de ascender de forma directa. Era muy importante hacer una gran fase regular, porque en las eliminatorias te puede ganar cualquiera. Lo sé bien porque perdí tres ascensos en el último partido. Las ligas, en cambio, sí las suelen ganar los mejores equipos. Es cierto que el principio de temporada no fue bueno, pero a partir de enero el Dépor logró acumular varias victorias consecutivas y creó una inercia ganadora que aún mantiene. Esa que le hizo ir a Tarragona y, pese a ser peor que el Nàstic, sacar un empate. O ir a Cornellà o a Sestao y marcar en una de las pocas aproximaciones para llevarse los tres puntos. Ese carácter no se le había visto al Dépor en toda esta travesía por la Primera Federación o Segunda B. Y para ello la solución estaba en casa. Ahí quedan los ejemplos de Mella, Yeremay o Barcia, además de Lucas o Villares. No sabremos nunca si esa confianza del entrenador respondió a la necesidad y a que no funcionasen otros jugadores, o estaba ahí desde la pretemporada. Tengo mis dudas de si Mella partía como titular, pero respondió cuando le tocó. Yo también llegué al primer equipo en época de necesidad y cumplí. Pero habría que ver si eso forma parte de un plan que apuesta por la gente de casa o fue más una reacción.

El objetivo del ascenso directo, la inercia ganadora y los de casa me parecieron las claves para que el Dépor siga la lógica, porque el club no era de esta categoría.