Un Deportivo instalado en un mar de dudas

Carlos Brizzola

TORRE DE MARATHÓN

TOMÁS GARRIDO | LOF

24 abr 2022 . Actualizado a las 16:59 h.

El primer tiempo no me gustó absolutamente nada. Quizá solo los diez primeros minutos en que el Deportivo intentó instalarse en campo contrario, pero no lo consiguió porque jugó muy alejado de la portería y todos pedían el balón al pie: Quiles, William, Soriano,... Solo se pueden citar las intenciones de mostrarse del nuevo lateral derecho y Héctor, que lo intentó, pero el Dépor no fue capaz de tirar a puerta. La ocasión más clara llegó en un córner. Fueron 46 minutos para un solo tiro a puerta, sabiendo que el Racing de Santander y el de Ferrol ganaron sus partidos. El gol encajado llegó en un nuevo fallo defensivo: un centro desde la banda con el equipo mal perfilado en una acción mal defendida.

El Deportivo obtuvo el premio a veinte minutos buenos del segundo tiempo. En el centro del campo los jugadores están más escalonados, y los de banda y Quiles comienzan a desmarcarse en ruptura. El empate llegó en un gran pase de Bergantiños y un fenomenal control de Quiles. Este aún protagonizó otro tiro a la escuadra y hasta parecía que el equipo comenzaba a dominar. Pero el espejismo duró 20 o 25 minutos.

Al final dio la sensación de que al Talavera le valió el punto y de que el Deportivo intentó ganar, pero no pudo. El empate le sirve de poco. El equipo se acabó diluyendo, porque jugó con poca gente por delante. El centro del campo está muy instalado en una misma línea y no hay alturas. Villares pisó una vez el área contraria y desapareció, Juergen no pisó el área, solo Álex de vez en cuando se acercó o metió un pase... En ataque todo dependió del talento goleador de Quiles, o de que se le encendiese la lámpara a Soriano. William lo intentó y, cuando consiguió escaparse, bien, pero se pasó muchos minutos desaparecido. Los laterales sí que pusieron centros, pero el único delantero al remate fue Quiles, y así es muy difícil.