Las razones del irracional apoyo al Deportivo

Nacho Álvarez

TORRE DE MARATHÓN

CESAR QUIAN

22 oct 2021 . Actualizado a las 21:40 h.

La asistencia a Riazor está llamando la atención en el mundillo futbolístico y empieza a trascender a la realidad de un club que está en el tercer escalafón y juega en una ciudad de tamaño medio. Varios motivos explican esta realidad. Los descensos parecen no haber hecho mella en el inquebrantable apoyo que la afición presta a su equipo e incluso pueden haberlo reforzado.

El hecho de haber tocado fondo, con las dificultades al asumir los descensos por parte de todo el entorno del club, e incluida esa especie de duelo colectivo tras caer a Segunda B, identificando un enemigo en la figura de Javier Tebas, ha conseguido unir sensibilidades diferentes del deportivismo.

El cambio en la propiedad del club, dejando atrás el insostenible —en el hiperprofesionalizado fútbol actual— mal llamado «capitalismo popular», no ha causado una desafección entre el aficionado sino que ha servido como acicate para demostrar que el principal patrimonio de la entidad es su afición y su íntima vinculación con la ciudad. Este sentimiento de pertenencia se ve reforzado con la irrupción de una generación de oro de juveniles, muchos criados desde benjamines en Abegondo, que se proclamaron campeones de España y se alinean y complementa con el giro estratégico en el Deportivo hacia una política de cantera. Una manera de entender el fútbol que la crisis económica del club y su delicada situación deportiva hacían inevitable y que el nuevo consejo debe saber gestionar.