Un gran Deportivo Liceo conquista su décima Copa del Rey de hockey sobre patines

TORRE DE MARATHÓN

El equipo de Juan Copa se impuso al Barcelona (3-2) en la final disputada en el Palacio de los Deportes de Riazor

13 jun 2021 . Actualizado a las 19:55 h.

Diecisiete años después y tras varias tentativas, el Deportivo Liceo conquistó su décima Copa del Rey. Un gran segundo tiempo permitió a los gallegos superar al Barcelona en la final disputada en A Coruña (3-2) y volver a demostrar que un gallego puede contra quince catalanes.

Hasta la una y cuarto de ayer, el Liceo no había hecho otra cosa sino cumplir con su deber de disputar la final de su Copa del Rey. Había realizado lo esperado. A partir de ahí, era luchar contra el Goliat de siempre, el Barcelona, para lo cual había 3 premisas: no perder la concentración ni un instante, creer y estar bien físicamente. Los coruñeses cumplieron con las tres, lo que les permitió inscribir, una vez más, su nombre en el palmarés de la competición.

El partido transcurrió de acuerdo al guion previsto, con un Barça que se siente cómodo haciendo los partidos largos. Como si fuera Rafa Nadal en Roland Garros, disfruta del peloteo, largas posesiones, por momentos lentas. Enfrente, un Liceo que corrió, corrió y corrió, como si sus jugadores tuvieran en pista un pulmón más, el que la grada no pudo poner en esta ocasión por la pandemia pero sí Juan Copa desde el banquillo, que se desgañitaba como si no hubiera mañana. A diferencia de la última visita azulgrana a Riazor, los coruñeses no se descolocaban en defensa y el Barcelona no atinaba en los lanzamientos lejanos que tanto le dieron en aquella ocasión.

Prueba de esa concentración es que los gallegos aguantaron todo el primer tiempo con solo 8 faltas y en el segundo apenas hicieron 6, algo harto complicado frente al Barça cuando estás dentro del partido y no te está goleando. Así transcurrió un primer tiempo de pundonor liceísta y templanza barcelonista.

Con 0-0 al descanso, quedaba un partido nuevo por disputar al que los dos equipos saltaron con más nervios que en el primer tiempo. El tanteo inicial fue a imprecisiones, incluidas las de los árbitros, que hicieron saltar al banquillo verdiblanco en dos ocasiones. La primera cuando a los cinco minutos pitaron la décima al Liceo y tres después cuando señalaron la del Barça, que los gallegos reclamaban como tarjeta azul.

Estas dos acciones marcarían el desenlace del partido. A Carles Grau no le tembló el pulso frente a Pau Bargalló en el lanzamiento de la directa y Jordi Adroher sí que marcó en esa suerte instantes después. Quedaban 17 para el final y el Liceo conseguía ponerse por delante. El acierto del meta y del delantero dieron alas a los gallegos que un minuto después se ponían 2-0, gracias a un penalti transformado por César Carballeira.

Quedaban 16.45 para la conclusión y el tiempo muerto solicitado por Edu Castro hacía prever un monólogo barcelonista hasta el final. Así fue. Los azulgranas se apretaron los machos y un gol solo un minuto después los volvió a meter en el partido para que Ignacio Alabart empatara cuando el crono marcaba ocho para la conclusión.

Un golpe que para cualquier equipo podría ser letal, verse empatado en apenas 10 minutos, no tumbó a este Liceo que en su ADN lleva a fuego la palabra fe. Una azul a João Rodrigues muy discutida por el Barça permitió a Jordi Adroher resarcirse de los fallos de semifinales y subió el tercero también de falta directa.