El crossfit como arma para salvaguardar la portería del Liceo

El equipo coruñés, que recibe al Calafell, cuenta con un portero con trabajo extra


Es su complemento perfecto para el hockey. Martín Rodríguez Garaboa (A Coruña, 1994) desempeña ese papel secundario para el que no todo el mundo está preparado. Es el portero suplente del Deportivo Liceo. Siempre dispuesto a disfrutar de esos minutos que le permitan descargar la adrenalina que suponen los partidos, para estar a punto, desde hace dos años combina sus entrenamientos con el equipo coruñés con el crossfit.

Su idilio con este método comenzó hace dos años y medio y casi por casualidad. Un amigo le propuso probar. Tras la primera clase «me encantó», reconoce Martín. «A raíz del primer día me interesé mucho y fue casi como con el hockey, fue de menos a más y me fui metiendo poco a poco», explica el portero.

Lo que sí quiere desmitificar es esa imagen de que en el crossfit se realizan entrenamientos a lo bestia. «Todos tenemos la idea equivocada de lo que es. En verdad está totalmente adaptado a cada persona. No cargas ningún peso sobrehumano ni nada por el estilo. Va en función de tu capacidad», aclara. En todo este tiempo que lo lleva practicando, su proyección es evidente: «Empecé con una barra sin peso y acabé con cargadas, arrancadas y temas más específicos de halterofilia», relata.

Además de la mejoría a nivel físico que ha notado desde que lo practica, lo que trabaja lo aplica también en su función como portero. «Hago ejercicios explosivos, que son los que ejecuto por mi posición en la pista. Me adaptan los entrenamientos para que pueda reflejarlos». Su capacidad aeróbica y la corrección postural de la espalda o el abdomen son otras de las aspectos que destaca. Un complemento más en su vida deportiva del que se encuentra muy satisfecho «porque me beneficia mucho».

Su vida como portero la compagina con la preparación de las oposiciones a policía. En el último examen «me quedé a 0,3 de aprobar, pero en las pruebas físicas estuve entre un 7,5 y un 8». De hecho, prepara esa parte del examen en Crossfit Coruña, donde entrena siempre que el hockey se lo permite.

Ante el Calafell

Esta tarde el equipo vuelve a la pista de Riazor para enfrentarse al Calafell (19.30 horas, Hockey Global). Uno de los últimos seis duelos que le restan al equipo para concluir la OK Liga. El portero tiene claro el objetivo. «Tenemos que seguir peleando. Hacer nuestro papel, que es ganar todos los partidos y dar la cara».

Consciente de que su rol como suplente no es sencillo de gestionar, Martín es capaz de ver el lado positivo de las cosas. «No puedo dejar de aprovechar las oportunidades que me da estar detrás de uno de los mejores porteros del mundo [Carles Grau]. Para mí son clases particulares todos los días», aclara. Aunque reconoce sus ganas. «Tengo el gusanillo de jugar, porque después de haber estado en OK Liga con el Alcobendas, todavía tengo eso ahí. Pero tengo que intentar matarlo en los entrenamientos y en los minutos que me dé el entrenador».

Eso sí, tiene claro que está en la plantilla del Liceo para cumplir cuando le toca y para hacer equipo. «Si uno piensa que tiene un papel diferente al que de verdad tiene, acaba causándose un malestar a sí mismo y al resto», afirma. Y concluye: «Tengo que actuar como portero suplente y obviamente hay días mejores y otros peores, pero aquí soy feliz».

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