Un mejor presente para mirar por fin al futuro con optimismo


El complicado duelo en Barreiro se convirtió al final en un partido redondo. Sin lugar a dudas, el mejor de la temporada, para darle la vuelta al punto de inflexión que supuso el choque de la primera vuelta en Riazor.

El equipo tuvo claro en todo momento que debía ser vertical y llegar a las espaldas de los laterales celestes, hubo una lectura idónea del choque y un planteamiento impecable como respuesta a la exigencia del adversario. El Deportivo por fin completó en ataque la solvencia defensiva que ha mostrado en muchos tramos de la temporada. A partir de ahí, habrá matices, pero es más fácil corregirlos partiendo desde una victoria. Se ha construido un mejor presente para mirar al futuro con cierto optimismo.

Por encima de todo cabe destacar un triángulo. A la pareja Álex Bergantiños-Keko Gontán, que ya había brillado ante el Pontevedra, se le sumó Miku, dando todo aquello que se puede esperar de un gran 9. No solo anotó tres goles, sino que dispuso de otra clara ocasión en la que exigió mucho al meta local y regaló un tanto a Raí con una asistencia perfecta.

El punta venezolano formó una perfecta sociedad con Keko, quien apareció siempre en el momento y lugar oportuno, lo más cerca del área posible. Partió desde fuera pero participó decisivamente en el juego desde carriles más interiores.

Y si merece la pena resaltar una aportación por su impacto a nivel colectivo, es la disciplina e inteligente táctica del capitán, empeñado en llevar el juego hacia adelante cada vez que recupera. Bergantiños hace casi siempre una lectura impecable de los encuentros y contribuye con un equilibrio vital para el bloque.

La distribución en la medular blanquiazul propicia que la zona de creación cuente con un 6, un 8 y un 10, por características, más que por alturas. Villares trabajó mucho en Barreiro. Le pudo faltar verticalidad, pero contribuyó a la conservación de balón. Uche Agbo se movió más arriba que de costumbre y allí presionó incluso acompañando al delantero. A partir de ahí, ganó duelos. Le falta asumir un mayor riesgo en la distribución.

Junto a ellos, muchas veces apareció Raí, capaz de tapar su error en la ocasión suministrada por Miku con una genialidad para facilitar el 0-3 del venezolano. Mucho más pasador que finalizador, se sumó además con sacrificio a la contención.

El 4-1-4-1 en el que parece haberse asentado el Dépor le da una gran versatilidad y permite aprovechar mejor las condiciones individuales. Ojalá, todavía a tiempo.

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