La sequía del Dépor se pudo ver venir

Los jugadores que ahora forman la plantilla del Deportivo apenas marcaron quince goles la temporada pasada en las tres máximas categorías

Claudio Beauvue, en una ocasión del partido contra el Racing en A Malata
Claudio Beauvue, en una ocasión del partido contra el Racing en A Malata

La crítica situación del Deportivo responde a una cadena de errores que abarcan distintas parcelas de gestión. En los partidos, el equipo coruñés se apaga a consecuencia de una flagrante ausencia de gol que aguardaba a la vuelta de la esquina, mientras todos miraban hacia otro lado. Solo ocho goles marcados en quince jornadas, pocas ideas claras de mediocampo hacia delante y, cuando por fin coloca el punto de mira en la meta contraria, claras ocasiones desperdiciadas, como el cabezazo de Beauvue el sábado contra el Racing, retratan el aspecto atacante del peor equipo de la centenaria historia del club. Richard Barral diseñó una plantilla en la que apoyó el peso ofensivo y de liderazgo en futbolistas de dorado currículo, pero que ya guardan en la videoteca los mejores partidos de sus carreras. El resultado está siendo nefasto. Un simple repaso a sus cifras de la temporada pasada permite anticiparse a una ruina frente a la portería rival que se ha llevado por delante casi todas las posibilidades blanquiazules de ascenso y amenaza muy seriamente con empujarlo a un nuevo descenso de categoría de cara a la próxima temporada.

Los Beauvue, Miku, Keko y compañía apenas sumaron quince tantos en la última campaña. Son jugadores de nombre llamativo, y seguramente firmarían autógrafos entre los aficionados, si los estadios estuviesen llenos, pero que hace tiempo perdieron el camino de la portería contraria... y es muy difícil que lo vuelvan a encontrar en el fútbol de élite. El fiasco competitivo de estos futbolistas ahora y en su pasado más reciente resulta tan apabullante que desmonta por completo esa excusa de la veteranía como baza para soportar mejor la presión durante la exigente temporada deportivista. Es imposible anticiparse al rendimiento de cualquier deportista en competición, pero esta no es la primera temporada del ocaso en las carreras de muchos de los llamados a tirar del Dépor.

A lo largo de su carrera, Miku solo superó en tres ocasiones los diez goles (la última vez en el 2012) y Beauvue únicamente en una (2015). El venezolano sumó veinte tantos durante las dos temporadas que militó en la Superliga india, una competición muy alejada de los desafíos y la exigencia que plantea cualquier campeonato europeo. El curso pasado, el delantero, de 35 años, apenas pudo jugar ocho partidos por culpa de una lesión en Chipre.

En el caso del excéltico, sus dos únicos goles de la última temporada, cuando llegó a A Coruña en el mercado de invierno, proceden del paripé de la última jornada disputada en agosto contra el Fuenlabrada. La fama de Beauvue, de 32 años, procede de una única campaña en el Guingamp francés, cuando se destapó con 17 goles. Este extraordinario rendimiento se convierte en excepción (y no en norma) a lo largo de su carrera, donde solo alcanzó los cinco en otro par de oportunidades. Además, un largo expediente de lesiones ha lastrado su carrera en España. Antes de que Miku y el guadalupeño se quedasen como únicas referencias goleadoras en pos del retorno a Segunda, no convenció Rui Costa (que solo había alcanzado los dos dígitos cuando jugaba en la segunda categoría portuguesa), y a Rolan se le buscó una salida debido a su alto salario.

Con los fabrilistas

Los exiguos quince goles que los actuales deportivistas suman la temporada pasada engordan hasta el medio centenar, si se añaden los anotados por los exjugadores del filial en Tercera División, incluidos los del fabrilista Adri Castro. Pero ni estos tantos se pueden computar en igualdad de condiciones con los logrados en la primera o segunda categorías, ni sus autores han sido llamados en ningún momento a llevar el peso atacante de su equipo, por lo que sería injusto preguntarse por qué no los marcan de nuevo ahora.

Las incorporaciones de Raí, Rayco y Villares a finales de enero dotaron al Deportivo de jugadores que vienen de marcar en la pasada campaña y también en la actual. El brasileño anotó cuatro en las filas del Ibiza, en Segunda B, e igualmente se estrenó en una de las escasas oportunidades de que dispuso con el Zaragoza más recientemente. Los goles de Rayco y Villares proceden de la primera vuelta en las filas del Fabril. A las órdenes de Valerón, el atacante alcanzó los cuatro tantos en nueve partidos como titular, mientras Villares, que acumuló más de mil minutos, marcó dos goles.

La defensa, clave en la gran rentabilidad de su acierto

Entre los 102 clubes de Segunda B, únicamente el filial del Las Palmas (6 goles en 12 jornadas) y el Leioa (7 en 13) han marcado menos que el Deportivo. El nefasto balance en ataque del cuadro blanquiazul dispone de un único contrapunto que lo ha sostenido hasta ahora: su rendimiento defensivo. La capacidad de los Mujaid, Granero, Bóveda, Héctor y compañía ha llevado a los coruñeses a disponer del mejor promedio de puntos por gol de toda la categoría. Cada tanto ha supuesto 2,5 puntos en el casillero deportivista. Pero este se convierte en un mal plan, pues no le ha valido ni siquiera para considerarse a salvo de un nuevo descenso hacia la cuarta categoría del fútbol español. Es más, otra derrota contra el Pontevedra en Riazor en la próxima jornada de Liga (aún sin fecha durante el primer fin de semana de marzo) lo empujaría a pelear por no bajar a la quinta.

Solo el Calahorra se sale del guion de que la ausencia de gol aboca al fracaso competitivo. Ha alcanzado los 29 puntos con apenas 12 goles (2,41 puntos por gol), lo que le ha llevado a liderar el subgrupo 2B y a ser tercero en la clasificación global del grupo segundo. En esta misma tabla, el Ebro dispone de 22 puntos con 12 goles (1,83 de promedio), cifras similares a las del Sanluqueño, que en el grupo cuarto presenta 24 puntos con 13 tantos.

En el subgrupo 1B, el Lealtad presenta unos números similares a los del Dépor con 18 puntos y 9 goles. Al igual que este, pelea por no verse comprometido en un nuevo descenso.

Las vergüenzas al aire, otra vez

Iván Antelo

Heroico Racing, que resurge de sus cenizas, y ridículo Dépor (una vez más). Solo quedan tres jornadas y es más que evidente que el equipo coruñés no cumplirá con las expectativas generadas. El cuadro verde, con los mismos puntos y un partido menos que jugará el miércoles otra vez en A Malata, reacciona en la tormenta y todavía está a tiempo de salvar la temporada. Si el 17 de octubre, antes de comenzar la primera jornada, le explican a un neutral esta situación, no se la creería.

El duelo de A Malata volvió a poner en evidencia la nefasta planificación realizada por el Dépor. Una plantilla aburguesada, con perfiles repetidos y otros ausentes, con demarcaciones superpobladas y mala elección de jugadores. Que dos futbolistas del Fabril pasen nada más llegar a ser indispensables en el primer equipo deja claro que el club tiró más de cuatro millones de euros a la basura, porque con los chavales desde el principio de temporada no se habría hecho peor. Fernando Vázquez, antes, y Rubén de la Barrera, ahora, son víctimas de una entidad que se atrincheró en el victimismo del caso Fuenlabrada y que no supo lidiar con lo que se le venía encima, la Segunda B.

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