Solo un equipo sobre el campo después del gol


El primer cuarto de hora de partido ya fue un aviso de lo que podía llegar a ocurrir. El Deportivo se vio a merced del Racing en el arranque del encuentro y tuvo que aguantar en pie hasta poder estirarse. Cuando lo hizo, tampoco llegó con claridad y limitó sus mejores acciones al balón parado, suerte que inexplicablemente los ferrolanos explotan en fase ofensiva y sufren en la defensiva.

Es en ese tramo de reacción visitante en la que llega un nuevo error arbitral, pero resultaría inadmisible agarrarse a un fuera de juego mal señalado para justificar el nuevo revés. Por lo demás, los mismos brotes verdes en torno a Villares, quien puede suponer una esperanza, pero no una solución única. La exigencia de la categoría, para él y para Rayco, es mucho mayor a la que tenían en el Fabril y aún deben aclimatarse, sin tiempo para hacerlo.

El escenario mejora un poco en esa media hora que conduce al descanso, pero no desaparecen las enormes dificultades para superar la presión adelantada del Racing. La presencia en campo contrario es escasa. Incluso cuando se llega a situaciones de profundidad por el exterior no hay vías de acceso y es necesario volver a empezar .

Cualquier motivo de esperanza concluye nada más iniciarse la segunda parte. Ahí se acaba el partido para el Dépor. Recibe un gol y se queda sin capacidad alguna de reacción, como si nunca hubiera barajado la posibilidad de verse por detrás en el marcador.

La incapacidad es absoluta y los cambios tampoco alteran el escenario. A Keko, habitual fuente de desequilibrio, no le llegaron balones en ventaja para elaborar desde su posición. Solo la movilidad de Beauvue y su aportación para descargar balones en largo dio al menos una nueva vía para merodear el área del Racing. Sin ningún acierto.

Ahora, un equipo que pretendía apurar sus opciones de meterse entre los tres ya solo debe plantearse cómo alejar el riesgo de entrar entre los cuatro últimos. Ni el pobre bagaje de puntos (cinco de 18), ni el nivel de juego permiten ningún optimismo. Al Deportivismo le queda agarrarse de nuevo a la fe. Ante el Pontevedra se tratará de dar el primera paso para evitar verse en la lucha por no caer a la quinta categoría.

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