Otra reforma para recibir al Guijuelo

TORRE DE MARATHÓN

CESAR QUIAN

Los graves problemas para manejar el balón exhibidos en O Vao y el cambio de rival y escenario llevarán al Dépor a alterar de nuevo el sistema y los intérpretes

09 feb 2021 . Actualizado a las 23:56 h.

No hay apenas encuentro multitudinario que incumpla la máxima de los corrillos: es en esos apartes donde suele liquidarse lo sustancial. Reuniones acotadas que sirven para avanzar en el meollo porque garantizan mayor atención y cierta afinidad. También en los entrenamientos del Deportivo el caldo gordo se cuece muchas veces en ese trabajo para unos pocos elegidos que se desarrolla al final. A veces son Galán y Lara quienes reciben instrucciones personalizadas acerca de lo que Rubén de la Barrera espera de un extremo según la ubicación del balón, otras hay clase extra para laterales, con indicaciones de cómo y por dónde subir y bajar. Ayer le tocó al grupo de centrales junto a los dos pivotes en los que el técnico parece apreciar mejores condiciones para dar salida al cuero desde atrás. Derik, Mujaid, Granero y Bergantiños (este, como integrante del eje de la zaga) aprendieron a relacionarse con Uche y con Gandoy.

La lección tuvo su momento culminante cuando el míster se convirtió en centrocampista y explicó cómo debían posicionarse para recibir, dominando todo el espacio posible para distribuir o avanzar de inmediato, dificultando una intercepción. Vuelta a la escuela en la que Gandoy parecía un simple alivio para el claro destinatario de la tarea. El canterano destaca por esa capacidad de emplear el cuerpo para dar velocidad a la acción, ahorrando movimientos y leyendo de un vistazo a contrarios y aliados. Al nigeriano le cuesta mucho más.