Rubén de la Barrera, del Villaralbo al Dépor

El nuevo técnico blanquiazul, que firma hasta final de temporada y otra más en caso de ascenso, ha dejado huella en los jugadores de cada equipo que dirigió

Rubén de la Barrera, hasta junio del 2022. Esa es la intención del Deportivo, que ha firmado al coruñés por lo que resta de campaña, con otra más como premio en caso de ascenso. El joven técnico, a punto de cumplir los 36, dirigirá en casa el séptimo equipo en su carrera. De momento, puede presumir de haber marcado a los jugadores que perfilan para La Voz cada paso en la exitosa trayectoria del entrenador.

Eloy, Villaralbo: «Lo que te cuenta es lo que sucede después en el campo»

Enseguida coincidió con Eloy. El futbolista del Fisterra fue delantero en el juvenil del Montañeros que dirigía Manolo Corredoira, quien contaba con un ayudante algo peculiar. «Cuando subía a jugar con el primer equipo, me preguntaban ‘‘¿pero quién es el flipao ese que tenéis ahí?’’, porque lo escuchabas y te llamaba la atención que alguien tan joven (De la Barrera tenía 23 años) hablara como lo hacía él. Pero de flipao nada; enseguida te das cuenta de que su forma de expresarse se debe a que ha mamado fútbol estudiando entrenadores que hablaban así, y que lo que te transmite a su manera, se cumple».

Así siguió sucediendo cuando el coruñés dio el definitivo paso al frente y se convirtió en primer entrenador en el Villaralbo zamorano de Tercera. Hasta allí se llevó a Eloy: «Había jugadores que le sacaban cinco o seis años. Teníamos uno, Dino, que había jugado en Primera en Portugal. Pero siempre le hicieron caso porque comprobaron que lo que nos contaba era lo que sucedía luego en el campo».

«Es un enfermo del fútbol. A mí me gusta muchísimo también, pero es que él estaba siempre buscando cómo crecer. Sin parar. Si descansábamos, se iba a ver entrenamientos de técnicos que le gustaban. A Lillo, por ejemplo», repasa el ariete. «Desde que llegamos a Villaralbo quiso implantar esa forma de jugar combinativa, con entrenamientos con mucho balón —prosigue—. Nos gustaba entrenar y encima veíamos que daba resultados porque pasamos veintipico jornadas sin perder. Un gol del Burgos en el último minuto nos fastidió ser primeros de grupo y nos complicó mucho ascender, pero fue una temporada espectacular».

Piojo, Guijuelo: «Tiene un don para encontrar el punto débil del rival»

De la Barrera dio por su cuenta el salto de categoría un par de cursos después. Se fue al Guijuelo, donde triunfó en dos etapas. En la 2013-2014 colocó al conjunto charro en la promoción hacia Segunda. En la 2015-2016, lo metió en la Copa del Rey. En esta última aventura coincidió con Jesús Hernández de la Torre; Piojo para quienes lo han visto con la camiseta de multitud de equipos de Segunda B. «Junto con la temporada que estuve con Vicente Moreno (actual entrenador del Espanyol) es la que más he disfrutado. Hacíamos un fútbol súper vistoso», destaca su antiguo pupilo. «Los entrenamientos eran divertidos, pero lo mejor de Rubén es su conocimiento de cómo hacer daño a los rivales. Tiene un don para analizar los puntos débiles», sostiene.

Y no solo lo hace antes de que el choque empiece, sino que, según subraya Piojo, «hay partidos que por lo que sea se te atragantan y es capaz de intervenir y con algún retoque darle la vuelta». Admite que en ocasiones costaba seguir el hilo del entrenador: «Había veces que los jugadores se miraban y pensaban ‘‘qué está diciendo’’, pero ahora el lenguaje del fútbol está mucho más asimilado». Al menudo futbolista le rompió algunos esquemas y le cambió hasta la posición. «Fue el primero que me puso de lateral derecho después de haber sido extremo siempre —comparte—. Me acuerdo de una vez, contra el Burgos, que empezó a dar la alineación y dijo: ‘‘de extremo izquierdo Néstor y de extremo izquierdo Piojo’’. Le pregunté si se había equivocado y me contestó que no, que salíamos con dos extremos izquierdos. En el partido no sabían ni por donde les llegábamos». «Lo más importante es que el vestuario crea en él», concluye.

Guille, Valladolid B: «Tiene la capacidad de intervenir y cambiar los partidos»

Entre las dos tandas en el Guijuelo, De la Barrera entrenó al Valladolid B. Fue en la mejor campaña de Guille Andrés, quien llegó a participar en ocho partidos con el primer equipo. El delantero resalta que «desde que llegó el trato fue muy bueno. Me hizo crecer un montón». «Su propuesta está un poco alejada de lo que se entiende por el fútbol de Segunda B. Quiere el balón, jugar bien», analiza. «En cada partido hacíamos algo diferente. Nunca había visto algunas cosas de las que decía. Muchas veces no lo entendía pero él sacaba resultado de todo eso. Siempre salía bien».

Como le sucedió a Piojo, con quien Guille coincidiría después en el Unionistas, tuvo que superar algún problema en la interacción: «Cuando empezó le escuché hablar y pensé que no entendía nada. En pretemporada a veces nos mirábamos entre nosotros y decíamos, ‘‘qué ha querido decir’’, pero luego conectas y lo entiendes y ves que te hace mejorar». Incide, al igual que el resto de consultados, en la capacidad del míster para girar el guion de los duelos: «Tengo en la cabeza el ir perdiendo y llegar al descanso y que él nos propusiera algo que cambiara el partido. Sucedió varias veces. Tiene esa capacidad de intervenir».

Gaztañaga, Vitorul: «Es el entrenador que más me ha marcado»

La carrera del nuevo entrenador del Deportivo incluye un par de experiencias en el extranjero. Primero en Catar y después en Rumanía, donde aterrizó el pasado verano para dirigir al Vitorul. En esta última aventura, finiquitada en diciembre por voluntad propia coincidió con Jon Gaztañaga. Fueron apenas unos meses, pero resultó tiempo suficiente para que el exjugador de la Real Sociedad afirme que el coruñés «es el entrenador que más me ha marcado, con quien más he aprendido. Hasta que coincidí con él, el técnico que más había influido en mí era Idiakez y creo que sus estilos y sus ideas son parecidos». El elogio prosigue: «Hay cosas que había visto hacer a algunos futbolistas por la tele y no entendía el porqué. Con Rubén lo comprendí. Sabe llegar al jugador, transmite».

«Tiene un estilo de juego de proponer. Su fútbol es de sacar el balón jugado, de intentar llevar el peso de los partidos», apunta el centrocampista. «Durante la semana trabaja muy bien los conceptos acerca de lo que cree que va a suceder en el partido. Vas con las ideas claras», resalta Gaztañaga, quien valora la dialéctica del entrenador: «Estuve desde pequeño en la Real y de los aspectos tácticos muchos los controlaba, pero hay pautas nuevas que nos han venido muy bien a todos. En el vestuario nos hablaba en inglés y entre nosotros charlábamos en español, cambia el discurso, claro, pero la idea es la misma y te hace jugar mejor».

Manu Sotelo: «Transmite una energía brutal»

Manu Sotelo también tiene un papel en la carrera de Rubén de la Barrera. Quien fuera entrenador de porteros del Deportivo coincidió con el técnico coruñés en el Al Ahli de Catar. Desde Inglaterra, donde ahora adiestra a los metas del Brendford, en busca del ascenso a la Premier, ofrece sus impresiones acerca del nuevo míster blanquiazul: «Rubén transmite una energía brutal, en la hora y media o dos que dura un entrenamiento es capaz de transmitir contenidos constantemente. Y cuando acaba, conserva esa misma energía para seguir analizando los partidos que ya han pasado y los que van a venir».

Sotelo destaca que la mayor parte de cada sesión de trabajo «está basada en obtener recursos para el próximo encuentro» y que De la Barrera es un técnico «muy reflexivo, que le da muchas vueltas a las cosas. Él solo, con los jugadores, con el cuerpo técnico...». «En Catar quedábamos después de los entrenamientos y nos pasábamos el tiempo dándole vueltas a todo hasta la hora de cenar. Es un banco de ideas constante». Con una forma de expresarse particular. «Pasa mucho en el fútbol. Cuando hay un lenguaje diferente, al principio es una barrera. A mí me pasó y me exigió adaptarme, pero una vez que te adaptas ves que solamente le da nombre a las cosas que quiere trabajar y que otros llamarán de otra manera», razona el preparador cangués.

El elogio de su excompañero en el Al Ahli alcanza la capacidad de asimilación: «Se adapta a lo que se encuentra, a las características de su plantilla. Maneja todos los principios y con ellos da soluciones. Su estilo recorre el camino completo desde la propia portería hasta la contraria. Construye al equipo desde la parte ofensiva, pero con la premisa de que la defensiva te va a hacer atacar mejor».

Rubén de la Barrera, un «millenial» en el banquillo

Lois Balado

El coruñés, que destacó allá donde fue, espera ante el gran reto de su carrera

A las 15 horas y 32 minutos de ayer, las gráficas de Google Trends —la herramienta del buscador que permite detectar tendencias sobre los intereses de los usuarios— marcaban un máximo histórico en las búsquedas sobre Rubén de la Barrera Fernández (A Coruña, 1985). Desde Mountain View localizaban cómo en las direcciones IP del noroeste de España el deportivismo se ponía a estudiar.

No es que el entrenador sea un desconocido. Es evidente que, a sus 35 años —cumplirá 36 el próximo lunes—, su fama es relativa. Solo unos pocos podrán recitar de carrerilla una trayectoria que comenzó en el fútbol base coruñés y que le ha llevado por Zamora, Salamanca, Valladolid, León, San Sebastián y —más recientemente— Catar o Rumanía. No son pocos sellos en el pasaporte para un treintañero. Y sí, otra vez la edad, porque contar sus cumpleaños resulta obvio y obligatorio.

Seguir leyendo

Votación
6 votos
Tags
Comentarios

Rubén de la Barrera, del Villaralbo al Dépor