Del triste epílogo a la crisis del Deportivo

TORRE DE MARATHÓN

Rui Costa se escapa de un rival en un lance del partido de Zamora
Rui Costa se escapa de un rival en un lance del partido de Zamora Lof

Fernando Vázquez sigue sin sacar rendimiento a un equipo en el que se acabaron las excusas

11 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El Dépor ha alcanzado el ecuador liguero avanzando como un funambulista por el fino alambre que separa el triste epílogo a estas nueve jornadas disputadas y la primera crisis deportiva de la era Fernando Vidal. La mejoría que no fue, el rendimiento que no llegó y la reacción que se olvidó se juntaron en Zamora, donde el equipo coruñés concitó todos sus defectos hasta desplegar un museo de los horrores de su peor fútbol de la temporada.

Sin idea clara de juego, ni solvencia defensiva, ni rastro alguno de intención en ataque, el Deportivo deambuló por el helado césped zamorano siempre a rebufo de un adversario que lo maniató en ataque, le impuso el cansino ritmo que le convino y hasta disfrutó de un buen puñado de ocasiones. Apenas exigió al portero local, el zimbabuense Mapisa, que se volvió a casa con más apuro por el resbalón que se dio al sacar de meta con la mano en un lance de la primera parte, que por el trabajo al que su laureado adversario le exigió.

La bochornosa derrota contra el Celta B retiró el velo que cubría el decepcionante juego del Deportivo, basado hasta entonces en la optimización máxima de cada gol marcado. Aquel de Galán, que supuso el empate momentáneo contra el filial vigués, y el de Héctor Hernández al El Ejido en la Copa (anterior a los dos goles anulados al rival y un penalti no pitado en contra) han llevado a casi 260 minutos sin traspasar la portería rival en una alarmante sequía de ocasiones y acierto que anoche encontró nuevas excusas.