La teoría de la manta corta no encaja en el Deportivo


El partido contra el Celta B no difiere mucho de lo visto en encuentros anteriores. Si acaso, la diferencia más notable estaría en que el equipo se encontró por primera vez por detrás del marcador y eso le obligó a ir a buscar al rival. Fue ahí cuando se destaparon las carencias que ya se venían insinuando a lo largo de la temporada.

Al Deportivo le falta un mecanismo de ataque fluido, que no dependa exclusivamente de acciones individuales. En la primera parte del encuentro se hicieron los mejores minutos de la temporada, probablemente, especialmente generados por una presión adelantada que permitió robar cerca del área rival. Una presión alta a la que no se puede responsabilizar de lo ocurrido atrás. No vale aquí la teoría de la manta corta, porque los goles del Celta B llegan con la defensa montada y bien poblada.

En la segunda parte se acrecentó el atasco creativo, faltaron tranquilidad e ideas para buscar la portería rival, a la que el conjunto que dirige Fernando Vázquez no llegó a acercarse con peligro. En ausencia de Keko el equipo no genera. Le falta profundidad por banda y tampoco hay quien cause problemas por dentro al adversario. El lastre no está en el dibujo, sino en las piezas que se emplean para darle forma

El Dépor utiliza cinco defensas que son solo eso: defensas. Borges y Uche ayudan también más en labores de contención que en la fase ofensiva porque ambos tienen un elevado rigor táctico, pero les falta velocidad. Al final todo queda así reducido a la aportación de tres futbolistas, los más avanzados en el sistema, y estos deben desequilibrar por su cuenta, sin apenas respaldo del juego colectivo. Una tarea muy complicada, independientemente de la calidad que cada uno tenga.

En Segunda B es muy difícil encontrar espacios porque los equipos apuestan por encerrarse y suelen posicionarse bien, de modo que los partidos se desequilibran con el empleo de futbolistas diferenciales, de mucho talento para crear y encontrar vías hacia la portería contraria con balón, o en actuar a alta intensidad para provocar errores en zonas de alto riesgo y transformarlos en gol.

El Deportivo posee en su plantilla varios jugadores desequilibrantes, pero le falta además meter una marcha más en los encuentros. No hay ningún futbolista entre todos aquellos a los que se ha enfrentado de momento el conjunto coruñés (solo resta el Zamora para acabar la primera vuelta) que tenga pinta de haber podido convertirse en titular indiscutible en el equipo blanquiazul. El Unionistas, por ejemplo, marcha líder sin un referente claro a nivel individual.

La diferencia de nombres ha alcanzado para defender. Falta que dé para lo demás.

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