Ocho veces que Djalminha hizo magia en un campo de fútbol

El que fuera estrella del Deportivo de Irureta cumple hoy cincuenta años

Djalma Feitosa Días, Djalminha, cumple hoy 50 años. Nacido en São Paulo en 1970, el que fuera estrella del Deportivo de Javier Irureta vive hoy en su país de manera relativamente anónima y colaborando de manera puntual con medios de comunicación escritos y alguna televisión. Del astro indomable permanece aún hoy su recuerdo en una ciudad que le sigue rindiendo honores.

Como herencia futbolística, queda su palmarés. También con la canarinha, pese a que su participación con la selección brasileña ha sido menor a la cuota que su talento podía haberle deparado. 14 internacionalidades y un título, la Copa América de 1997 ganada junto al también deportivista Mauro Silva.

1. El debut

Formado en la cantera del Flamengo, debutó en el equipo Fla con el dorsal 16 --número que posteriormente utilizaría en el Deportivo tras quedarse Sergio con el 8--  en el año 1989 ante el América de Río de Janeiro en un partido de la llamada Taça Guanabara (una competición entre equipos de la ciudad carioca). Su equipo ganó por 0-1 en uno de los últimos partidos de Bebeto en el club de regatas. Un curioso cruce de caminos que acabaría teniendo un denominador común en el futuro. Delantero y mediapunta todavía no lo sabían, pero acabarían siendo ídolos absolutos en Riazor.

2. Un dream team en el Palmeiras

Djalminha aseguró que aquel Palmeiras que se proclamó campeón de Liga en el año 1996 fue el mejor equipo en el tuvo la ocasión de jugar en toda su carrera. El dinero de Parmalat hizo florecer a un conjunto que entre el año 1993 y el 1998 ganó todo lo ganable en el país y en el continente. En el catálogo de nombres de aquella generación irrepetible aparecen futbolistas irrepetibles. Djalminha, Cafú, Rivaldo, Roberto Carlos, Mazinho, Cesar Sampaio. Tras conquistar el brasileirao del 96, Djalminha hizo las maletas para aterrizar en el fútbol europeo, perdiéndose la oportunidad de levantar aquella copa Libertadores del 99 con Scolari a los mandos. No obstante, dejó para el recuerdo goles imborrables en la memoria del aficionado del Verdão.

De aquella máquina de fútbol, un gol predecía el ciclón que se avecinaba en la Liga española. El tanto que Djalminha le hizo en una goleada de escándalo al Fluminese define perfectamente a aquel jugador que derrochaba talento.

3. Campeón con Brasil

Djalminha se proclamó campeón de la Copa América ante Bolivia en 1997 en la que fue la primera vez que el anfitrión no se proclamó campeón del torneo. La canarinha alcanzó el título sin perder ni un solo partido. La participación del exfutbolista del Deportivo fue escasa, con Mario Zagallo apostando en el duelo decisivo por un centro del campo con  Dunga, Flávio Conceição, Leonardo Araújo y el exbético Denilson. No obstante, tanto en el torneo como en los partidos preparatorios, dejó muestras de su infinita clase. Para ejemplo, este control en un amistoso ante México.

4. Primer gol con el Deportivo

Hubo que esperar hasta la jornada cuatro del campeonato nacional de Liga en Primera División para ver el debut goleador de Djalminha con el Deportivo. Lo hizo ante el Racing de Santander en un partido en el que también marcaría el brasileño Luizao, otro exótico fichaje de la época y excompañero de Djalminha en el Palmeiras que no calaría como lo hizo el 8 (por entonces, todavía con el dorsal número 5 a su espalda). No había mucho margen ante los cántabros para que Djalma hiciese de las suyas. Era un lanzamiento de penalti, una acción que no suele dejar mucho margen a la imaginación. Pero allí estaba el ex del Palmeiras para hacerle un homenaje a Panenka.

El brasileño acabó expulsado con roja directa por un bofetón a Abeijón.

 5. Un genio en La Romareda

Una noche en Zaragoza, Djalminha empezó a ser el Djalminha que la afición herculina. En aquella temporada 97-98, marcó un golazo, dio otro y regaló una exhibición de fútbol para demostrar al resto de equipos que en aquella plantilla entrenada por Corral, tras el experimento sin éxito de Carlos Alberto Silva, había un futbolista distinto.

6. Avalancha de público para ver a Djalminha contra el Real Madrid

Rufai; Armando, Hélder, Paco, Bonissel; Scaloni, Donato, Ramis Fran; Djalminha y el Loco Abreu. Ese era el once que el Deportivo presentó el 8 de febrero de 1998 ante el Real Madrid. Con el estadio sometiéndose a una ampliación, aquel duelo se convirtió en el partido que más espectadores había acogido hasta la fecha en un partido del Deportivo. ¿Había mejor escenario para Djalminha? Taconazos, paredes, pases de genio y un gol. Michael Robinson lo definió a la perfección: «¡FABOLOSO!».

6 (bis). Otra vez el Real Madrid

No podía faltar. No por repetido, deja de ser necesario. Temporada 1999-2000. La del título de Liga.

7. Genio y figura, hasta la sepultura

Héroe y villano ante el Zaragoza semanas antes de proclamarse campeones. Djalminha volvía loco al deportivismo con otro golazo enRiazor que valía medio título. En la celebración, se quitó la camiseta y recibió la segunda cartulina amarilla y fue expulsado. Con uno menos, el Deportivo recibió el empate. El alirón se aplazó. Sin duda, una muesca en la relación entre Djalminha e Irureta.

8. Apoteósis ante el Celta

Probablemente, el mejor partido de Djalminha con el Deportivo. Y eso que entró en la segunda parte. Revolución para una victoría épica. Sobran las palabras. Temporada 2000-2001.

Djalminha y Javier Irureta; anatomía de un cabezazo

Fabián Bouzas

Hoy se cumplen 16 años del archiconocido cabezazo de Djalminha al técnico Javier Irureta en un entrenamiento. Estas son las razones, causas y consecuencias de un hecho que marcó la carrera deportiva del mediapunta brasileño

La figura de Djalminha jamás se entendería sin sus sombras. Con el paso de los años, los recuerdos que prevalecen de manera selectiva son los de muchas de las grandes genialidades que el brasileño dejó sobre el campo, adheridas todas ellas a la mejor época de la historia del Dépor. El talento de Djalminha era inabordable, deslumbrante, sin duda uno de los mejores jugadores que ha pasado por la entidad deportivista en toda su historia, pero como todo genio Djalma tenía sus sombras y en su caso especialmente oscuras, unas sombras que en muchos casos sobrepasaron su enorme caudal de fútbol. Lo que ocurrió aquel 1 de mayo en Acea de Ama fue seguramente el mayor borrón de toda su carrera.

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