Jacobo Montes: «Decir que aquí no se puede jugar es ser injusto con el fútbol en sí»

El entrenador afronta en el guijuelo su primera experiencia fuera de los banquillos gallegos


Jacobo y Marcos, los hermanos Montes, afrontan su primera vez lejos de Galicia. Tras abandonar a mitad de campaña pasada el Celta B, decidieron que era hora de dar el paso. «Corríamos el riesgo de que nos interpretasen como entrenadores muy locales», explica Jacobo. Hoy respirará algo de Morriña viendo al Deportivo como rival desde el banquillo del Guijuelo.

—Tras mucho tiempo entrenando en Galicia ha optado por salir, ¿cómo lo lleva?

—Lo vives sin el arropo diario de tus seres queridos. Estamos aquí Marcos y yo solos. Hasta hace un mes estuvimos recibiendo visitas casi cada fin de semana, pero con los cierres perimetrales lo vives un poquito más en la lejanía. Mucha videollamadas y cosas de estas, hay que adaptarse. Pero lo llevamos bien, totalmente adaptados al pueblo, al equipo y con ganas de seguir creciendo como equipo que es a lo que hemos venido.

—¿Es un paso adelante en su carrera?

—Es importante porque es algo premeditado. En el momento en el que nos cesan del Celta B, decidimos que lo mejor era buscar una experiencia fuera. Tanto él como yo, la zona sur de Galicia la teníamos muy controlada y corríamos el riesgo de que nos interpretasen como entrenadores muy locales. Elegimos iniciar una experiencia lejos de Galicia y lo consideramos un paso adelante, para darte a conocer a nivel nacional e intentar hacerlo lo mejor posible. Si queremos vivir de esto, hay que acostumbrarse. Hemos sido unos privilegiados durante estos años, entrenando cerquita de casa y en buenos equipos y ahora toca otra experiencia fuera y enriquecedora.

—¿Cómo es aterrizar en un club como el Guijuelo después de conocer los intestinos de un equipo de élite desde el filial?

—Lo comparo mucho con el Coruxo. Es cierto que cuando pasas por un filial todo se magnifica, porque estás en la estructura de un club profesional y volvemos a un sitio humilde. Humilde, pero muy bien estructurado, que ha crecido mucho y sigue creciendo, que quiere hacer las cosas bien, dando pasos seguros y sin querer correr cuando no toca. Porque si no haces las cosas bien, no te mantienes durante 15 años seguidos en Segunda B, en una Liga tan competitiva y compitiendo con presupuestos mucho más altos que el del Guijuelo.

—Tienen un equipo bastante joven.

—Tenemos dos o tres jugadores veteranos que son estandartes. No es que se les renueve por ser estandartes, sino porque su rendimiento sigue siendo muy bueno. Cuando nos reunimos con la dirección deportiva, es verdad que queríamos rejuvenecer un poco el equipo. Que lo que llegase, le diese juventud, dinamismo y esa alegría que trae la gente joven. Hemos hecho una mezcla muy buena y tenemos un vestuario muy unido. Creo que es bueno que los veteranos vayan aleccionando a los jóvenes sobre la ideología del club. Creo que es importante y que hemos acertado.

—Tienen jugadores lituanos, argentinos, albanos, moldavos...

—Al aumentar a 102 equipos la categoría, el mercado es el que es. A nosotros nos es difícil entrar en el marcado nacional porque los jugadores que pretendemos también son pretendidos por otros equipos. Forma parte de la globalización del fútbol, un mundo abierto en el que se cambia de país con naturalidad. Hace 20 era algo más complicado de ver. Son los tiempos que vienen. Hay que adaptarse. Y estamos contentos porque respiras otras culturas y otra educación deportiva que trae esta gente.

—¿Cuáles son las debilidades y fortalezas de este Guijuelo?

—Somos un poco Jekyll y Hyde. Damos una imagen en casa que fuera nos cuesta. Somos fuertes en casa porque es el lugar donde entrenamos y a la gente le cuesta adaptarse a la hierba sintética. Ese mismo proceso que sufren los rivales que nos visitan, lo sufrimos nosotros cuando vamos de visitantes a campos de hierba natural. Ese cambio de chip es la mayor diferencia que estamos viendo en este mes de competición. Hemos recibido muchos goles fuera de casa para lo poco que nos generan. Tenemos mucho margen de mejora ahí.

—Ya que abre el melón del césped, ¿cree que se está siendo un poco injusto con eso?

—Sí, coincido. Se está siendo injusto porque se cataloga el campo del Guijuelo como una ratonera. Es mentira, el campo del Guijuelo tiene 101 metros de largo por 66 metros de ancho, son dimensiones buenas para un campo de fútbol. Es cierto que es de hierba sintética, pero lo intentamos regar siempre y si el campo está regado el balón circula perfectamente. Cuando está seco es otro cantar. El bote es irregular, como en cualquier sintético. Si te fijas en nuestra confección de plantilla, tenemos jugadores de un perfil asociativo. El que dice que en Guijuelo no se puede jugar está siendo injusto... con el fútbol en sí. Soy de los que piensan que, si tú propones, se puede jugar al fútbol en un campo en buen estado y en un campo en peor estado. Todo va en la ideología, en el modelo que quieras inculcar, lo que te permitan los perfiles de tus futbolistas. Si me preguntas qué perfil tienen los jugadores del Guijuelo, te digo que responden a un perfil más asociativo que de fútbol directo. Que se diga que en Guijuelo no se puede jugar al fútbol igual está un poco engañado o no vive en la realidad de lo que son unas dimensiones buenas o que tu equipo juegue en un estilo definido.

—Llega el Dépor, ¿cómo lo ve?

—Lo veo jodido, no te voy a engañar. Tonto soy si te digo que es un partido más. No. Hay que respetar la historia que tiene el Deportivo. Sabemos que está en la categoría que está por circunstancias. Como buen gallego deseo que, más pronto que tarde, esté donde le corresponde, que es la Primera División. Me gustaría ver esos derbis Celta- Deportivo al máximo nivel. Envidio otros derbis que nosotros no podemos vivir. A partir de ahí, sabemos que nos viene el mejor rival de la categoría. No solo de nuestro subgrupo, sino de los 102 equipos. Eso tiene que generarnos una ilusión que nos haga ir al límite para dar el máximo nivel, porque si no vamos a estar lejos de poder puntuar. Después, tener un poco de fortuna para sacar algo positivo. Con esa mentalidad tenemos que afrontar el partido.

—¿En qué se basa para decir que es el mejor equipo?

—Por el elenco de futbolistas que tienen. Está claro que Fernando necesita su tiempo para engrasar todo. El que diga que es capaz de que un equipo juegue a lo que él quiere en dos tres meses, está engañando a la gente o a sí mismo. Yo veo un Deportivo muy sólido, que recibe muy pocas ocasiones y menos goles. Un equipo con una masa social detrás brutal, una institución brutal y unos jugadores que son de otra categoría: Keko,. Uche, Bergantiños, Mujaid, Galán… Son argumentos de sobra para decir que son los mejores de los 102. Pero esto es fútbol, es un 11 para 11 y que el Guijuelo no va a regalar nada al Deportivo, está claro.

—Al juego del Dépor le llueven las críticas.

—Es cierto que no está siendo vistoso, pero de los 20 partidos que he visto del subgrupo, fueron vistosos 3 o 4. Es muy complicado, venimos de un parón de 7 meses, todo cuesta. Lo que sí te puedo decir es que tiene una solidez defensiva impresionante. Evidentemente, viven mucho de las individualidades. Pero es que si ahora están jugando mal y ganan, el día que jueguen bien van a ser demoledores. Creo que hay que darles tiempo. La base la tienen, lo defensivo, que es por donde hay que empezar los proyectos. Y a partir de ahí, irán creciendo en su fútbol.

—Como entrenador, ¿entiende las críticas?

—Respetando que cada uno es libre de opinar lo que quiera, yo no lo comparto. Vivimos en un mundo en el que todo lo queremos para ayer. Eso no es posible y menos en el fútbol. Es cierto que el Deportivo tiene una presión extra que no tienen otros equipos por su necesidad de volver a la élite y eso influye en el día a día de los futbolistas, escuchando todos los días que hay que subir. Se agarrota al jugador. No las comparto. Hay que tener paciencia porque los proyectos no se construyen en un día ni en dos meses.

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